El fútbol suele ofrecer redenciones, pero lo vivido este martes por Antonín Kinský en el arco del Tottenham parece difícil de digerir, y todo sucedió nada más y nada menos que en la UEFA Champions League.
En un duelo de alto calibre frente al Atlético de Madrid por los octavos de final, el arquero checo fue el protagonista absoluto: dos acciones que rozaron lo insólito no solo le costaron goles en contra a su equipo, sino también la confianza de su entrenador en apenas 15 minutos de partido.
El primer error llegó apenas superado los cinco minutos: al intentar salir jugando desde abajo, el checo de 23 años se resbaló y la pelota le quedó a Julián Álvarez, quien aprovechó el error para habilitar a Marcos Llorente, que gritó el primer tanto de la tarde.
De todas formas, lo peor estaba por venir. Lejos de recomponerse, el arquero volvió a quedar en el centro de la tormenta diez minutos después.
Al intentar salir jugando por abajo ante la presión de Julián Álvarez, Antonín Kinský falló en el pase corto y entregó el balón directamente a los pies del argentino dentro del área pequeña. El resultado fue inevitable: tercer gol del Atleti y una sensación de vergüenza total.
La respuesta desde el banco de suplentes no se hizo esperar. Ante la incredulidad de sus compañeros y el murmullo de los hinchas Spurs, el cuerpo técnico ordenó el cambio inmediato: Vicario tomó su lugar.
Kinský abandonó el campo de juego cabizbajo, consciente de que sus dos errores garrafales no solo condicionaron el resultado, sino que abren un interrogante gigante sobre su futuro en el Tottenham.
FMZ
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