Periodista
Más allá de que venía invicto y había recuperado cierta racha ganadora, el River de Coudet estaba en deuda con el juego y con las buenas señales. Contra Boca, la derrota le “sacó la ropa” y desnudó un invicto que, en el fondo, solo decía eso: que no perdía. La frase textual del Chacho en la conferencia de prensa aporta algo que ya estaba a la vista: “Nos está costando más de lo que pensaba, pero no voy a bajar los brazos, voy a seguir insistiendo y trataré de preparar y exigir en el día a día para que se vea una mejora.” La pregunta que se impone es: ¿por qué le está costando tanto?
1. Tormenta de lesiones que desarmó el esquema
La primera respuesta es la racha de lesiones que le desordenó el plan que tenía apenas atado con los pocos hilos que encontró. Primero con las bajas de Gonzalo Montiel, Juanfer Quintero y Giuliano Galoppo. Luego, dos golpes mucho más determinantes: la de Fausto Vera el miércoles pasado y la de Sebastián Driussi en el Superclásico. Esta última fue un puñal en el ambiente: la cancha, que era una fiesta, se quedó casi en silencio cuando Driussi se tiró y pidió el cambio.
2. Falta de profundidad en el plantel
Esto lleva a la segunda causa: la distancia abismal entre titulares y suplentes. Desde el cuerpo técnico reconocieron en una evaluación temprana que esa brecha era enorme, y por eso Coudet exigió competencia interna en varias conferencias. Pero esa competencia no existe.
Cuando se lesionó Vera, no hubo reemplazo real: tuvo que poner a Juan Cruz Meza y a Kendry Páez, una apuesta que le costó caro y que luego no pudo corregir con Galoppo. Tampoco aportaron soluciones los ingresos de Maxi Salas, Ian Subiabre ni Joaquín Freitas. Driussi es, hoy por hoy, irremplazable.
3. Coudet juega como puede, no como quiere
La tercera razón es que Coudet juega como puede y no como quiere. La distancia entre su deseo táctico y la realidad es tan grande como la que separa a sus titulares de sus suplentes. No tiene los jugadores ideales, ni las prestaciones físicas necesarias, y mucho menos el tiempo de trabajo para implementar su idea.
River sigue siendo un equipo que acumula tenencia sin verticalidad, que se hace largo y tedioso cuando no logra recuperar cerca del área rival. Beltrán, Galván y Moreno son los que más minutos tienen, básicamente porque no hay alternativas, y posiblemente sean los únicos que encajan medianamente en el sistema de Coudet —más allá de los laterales y el Chino Martínez Quarta.
4. Clima negativo que se arrastra
Finalmente, hay un fastidio del hincha con el juego del equipo que se arrastra desde inicios del año. Ya asomó contra Carabobo, con silbidos y con el Chacho haciendo malabares: tuvo que poner a Vera, se lesionó; tuvo que meter a Driussi —autor del gol—, y eso lo pagó ayer con otra lesión.
Ese clima raro y negativo no se disipó pese a la victoria del miércoles. Quedó atragantado contra Boca, y ahora queda ver cómo respira el aire el plantel cuando Coudet deba armar, una vez más, un equipo emparchado, con dudas en todas sus líneas, y bajo la presión de un Monumental que exige más que resultados: exige identidad.
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