El cierre del partido entre Unión de Santa Fe y Boca Juniors se vio empañado por un incidente de seguridad que terminó en una severa sanción administrativa. Un adolescente burló los controles e ingresó al césped del Estadio 15 de Abril con el único objetivo de abrazar a Adam Bareiro y pedirle su camiseta, generando un momento de tensión que obligó a la intervención policial.
El vacío legal por ser menor de edad
Al tratarse de un joven de apenas 14 años, la normativa vigente impide que la sanción recaiga directamente sobre él de manera penal. Por este motivo, el Ministerio de Seguridad y el club determinaron que la responsabilidad recae sobre su madre, María Laura Kraus (45 años), quien fue la encargada de retirarlo de la dependencia policial tras ser demorado por los efectivos.
Una de las primeras medidas del club santafesino fue verificar si el menor era socio para proceder con su expulsión. Sin embargo, se constató que ni el joven ni su madre están asociados a la institución. Ambos ingresaron al estadio con entradas de protocolo (gentileza) otorgadas por una empresa local, lo que facilitó la identificación del entorno del infractor pero descartó sanciones internas societarias.
El derecho de admisión como castigo
La sanción principal es la aplicación del derecho de admisión, lo que prohíbe a la madre del menor el ingreso a cualquier estadio de fútbol del país por tiempo determinado. La drástica medida busca sentar un precedente sobre la responsabilidad de los adultos a cargo, luego de que el adolescente interrumpiera el desarrollo del evento deportivo y comprometiera la seguridad de los protagonistas.
BP
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