La antigua barra brava de Quilmes, del barrio Los Alamos, hizo uso del estadio para homenajear a un hijo muerto de su jefe José María, durante un partido de Reserva. Entraron al estadio a los tiros y tuvieron la venia de la dirigencia cervecera. En abril habían hecho lo mismo por el hermano del líder.
José María Fernández, tocayo e hijo del líder de la barra de Los Alamos, que dominó la tribuna hasta 2010, murió el domingo pasado luego de chocar en una moto de frente contra un patrullero en medio de una persecución policial por haber robado a una pareja.
Según publica hoy el Diario Olé, la barra tenía permiso de la dirigencia del Cervecero, que encabeza Aníbal Fernández, para llevar adelante el cortejo fúnebre. La idea era hacerlo antes del partido de Reserva ante Unión, pero se terminó atrasando.
Alrededor de 200 personas llegaron hasta la tribuna disparando al aire en pleno segundo tiempo, cuenta el diario. El árbitro, Sebastián Habib, debió parar el partido. El arquero de Unión, Joaquín Papeleo, puso en su Twitter: “Tiraron un par de tiros, buen cagazo me pegué, estaban atrás del arco donde yo estaba”.
El cortejo no duró más de diez minutos. Los hinchas se fueron con el cajón y dejaron una pintada en la tribuna: “Josesito vive”.
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