Después de todo lo que tuvo que atravesar por las operaciones de muñeca, Juan Martín Del Potro disfruta el doble cada victoria, y mucho más cuando esos triunfos son ante los mejores, porque sólo él y sus seres queridos saben el sacrificio que tuvo que hacer y la angustia que tuvo que pasar para volver a sentirse un tenista de élite, a la par de cualquier otro de los top ten.
Por eso, tras eliminar al croata Marin Cilic en cuartos de final de Roland Garros que le permite alcanzar el cuarto puesto del ranking e igualar su mejor marca histórica, recordó sus días más tristes con mucha emoción.
"Fue un largo tiempo sin buenas sensaciones en mi cuerpo. Tuve tres cirugías en mi muñeca izquierda y estuve muy cerca de renunciar a este deporte. Y ahora, no tengo palabras para describir este momento. Es muy bueno para mí, para mi equipo, para mi familia", explicaba Del Potro cuando sus propias lágrimas interrumpieron su discurso y recibió el cariño del público, rendido a sus pies. Por su tenis, y por su historia de superación.
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