Esta vez, Martina Navratilova no pudo alcanzar la cima. La célebre ex tenista, que se había propuesto subir al Kilimanjaro (la montaña más alta de Africa) con fines benéficos, debió abandonar la expedición por un edema pulmonar y terminó internada en un hospital de Nairobi, la capital de Kenia.
En el cuarto día de ascenso, Navratilova, que a sus 54 años lideraba un grupo de 27 montañistas, se sintió mal. La llevaron a un hospital de Nairobi y allí comprobaron que tenía un exceso de líquido acumulado en los pulmones.
“Básicamente, se trata de líquido vinculado con la altura. Es potencialmente peligroso cuando alguien se encuentra a una altura elevada, pero una vez que se desciende, la recuperación es rápida. Martina está bien y seguirá estando bien”, explicó el médico David Silverstein.
“Estoy decepcionada por no poder completar la expedición. Era algo que quería hacer hace mucho tiempo y no pude. Voy a estar a la expectativa de lo que pase con el ascenso y la llegada a la cima. Creo que la expedición ha sido un éxito, ya que hemos juntado fondos para la Fundación Laureus”, dijo Martina.









M.A.M.: Mal Agudo de Montaña, es una condición todavía poco estudiada, lo que se sabe es que se se produce por la exposición a la altura (generalmente a partir de los 3.000 metros) que implica una gran disminución de la presión atmosférica y es como si hubiera “menos aire” disponible para respirar. El cuerpo tiene mecanismos de adaptación como el incremento del ritmo cardíaco y respiratorio y, con suficiente tiempo, la producción de más glóbulos rojos para compensar la menor cantidad de oxígeno que recibe.
El problema es que el M.A.M. empieza con síntomas relativamente leves como dolores de cabeza, mareos, náuseas pero si progresa, puede dar origen a edema de pulmón o de cerebro. Por eso los andinistas subimos lentamente las grandes montañas, siguiendo criterios como “escalar alto, dormir bajo”, permanecer varios días a la misma altura antes de seguir subiendo, etc. El edema de pulmón y aún más el de cerebro, son potencialmente mortales y una vez declarados sólo queda bajar; cualquier otra intervención (dexametasona, cámaras hiperbáricas) es apenas paliativa.
Uno de los aspectos que menos se comprenden respecto del M.A.M. es que hay organismos que se adaptan mucho mejor que otros a la altura; de hecho hay personas que a pesar de que suban lo más prudentemente que puedan jamás terminan de aclimatarse, y otras que pueden subir relativamente rápido y sufrir solamente síntomas leves. La condición atlética debida a entrenamiento en el llano no tiene mucho que ver con que una persona determinada esté en un grupo o en otro.
Por estas latitudes al M.A.M. se lo llama también apunamiento o simplemente puna.