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07/07/2017

Jugadores abundan, pero goles no sobran

Darío Benedetto, el goleador del campeonato argentino. / Fotobaires

El campeonato argentino terminó con un bajo promedio de tantos por partido comparado con otras ligas del mundo. Los números.

La historia se repite cuando finaliza cada temporada futbolística. Los delanteros argentinos son valorados en extremo durante sus campañas en Europa y lo ratifican con la cantidad de goles que hacen anualmente: basta con repasar los datos de Messi, Gonzalo Higuain, Agüero, Dybala, Mauro Icardi o el Papu Gómez, además de mediocampistas ofensivos como Di María, Salvio, Gaitán o Javier Correa.

Si los grandes artilleros actúan en Europa, si otros como Lucas Pratto, Carlos Tevez, Ezequiel Lavezzi, Facundo Ferreyra, Mauro Zárate, Silvio Romero, Santiago Silva o Mauro Boselli siguen sus carreras en otros países de América o de Asia, es obvio que faltan goleadores de raza. Y todo esto, más allá de la vigencia intacta de José Sand, Germán Denis, Lisandro López, Carlos Luna, Ignacio Scocco, Maxi Rodríguez o Mariano Pavone.

La nueva generación de romperredes argentos que seguirán en el país la lidera Darío Benedetto con una espectacular temporada en Boca, porque señaló 21 goles en 25 partidos, seguido por Sebastián Driussi –revelación de River- que continuará en el fútbol ruso, con escaso tiempo para terminar de madurar. Atrás aparecen Lucas Alario, Emiliano Rigoni y Nicolás Blandi, seguidos de Gustavo Bou y Fernando Zampedri. Piden pista dos extremos como Sebastián Palacios y Cristian Pavón, mientras que Lautaro Martínez se perfila como el juvenil con más fundamentos para considerarlo seriamente.

Así y todo, los 1024 goles que se convirtieron en los 450 partidos del campeonato que ganó Boca, devuelven un promedio de 2,28 tantos por encuentro. Una cifra que ubica al fútbol argentino en el décimo y último puesto tomando en cuenta (arbitrariamente) a las diez ligas más competitivas y cercanas a nuestro torneo. El grupo lo encabeza en cuanto a promedio de gol por partido la liga de Italia (2,96) seguida enseguida por la española (2,94), Holanda (2,89), Alemania (2,87), Inglaterra (2,80), Chile (2,74), Francia (2,59), México (2,47) y Brasil (2,41). O sea que hay muchos futbolistas, pero goleadores no abundan. Sobre todo, tomando en cuenta que un grupo importante está cerca del retiro: Sand, Denis, Luna, Maxi y Pavone ya están en la parte final de sus enormes y exitosas trayectorias profesionales.

Está claro y lo sabe todo el mundo, que en el fútbol argentino se marca más y mejor que en otros lugares, que se utiliza muchas veces la deslealtad o se usan recursos violentos que no siempre son penados por los jueces y por eso todo es más complicado.

Yendo al torneo que finalizó hace pocos días, el desglose club por club nos trae algunas evidencias que vale la pena mencionar: casi la mitad de los goles del torneo (464) se convirtieron con la pierna derecha, puntualmente el 47,5%. Con la izquierda fueron 203 (20,8%) y con la cabeza un total de 195 (19,9%). Hubo 99 goles de penal, 27 de tiro libre, 25 en contra, 7 convertidos con un taco o una chilena y cuatro por un rebote o con otra parte del cuerpo.

El saldo que dejan los goles merece analizarse: dos mediocampistas que juegan por los costados se han lucido. Emiliano Rigoni (11 goles, 6 de zurda, 3 de derecha, 2 de tiro libre) más allá de tener mejor perfil izquierdo, no tiene ningún problema en jugar por el sector opuesto y haber sido de los mejores hombres de Independiente y del torneo. Marcos Acuña, el neuquino que viene creciendo en Racing, hizo 9 tantos (6 de zurda, uno con la derecha, dos de tiro libre) pero está claro que su posición es por la izquierda. Son dos hombres que han evolucionado, tienen poca vida en el torneo local y ya se relamen los buitres habituales de Europa con su ronda de euros y poder de convencimiento. Tanto Rigoni como Acuña compartieron la tabla de la docena de mayores goleadores del certamen con delanteros, en su gran mayoría “nueves de área” como Benedetto, Sand, Luna, Pavone, Alario, Blandi, Scocco o Zampedri. De segunda punta aparecen Driussi y Bou, además de un extremo como el tucumano Palacios.

Unión y Estudiantes son los equipos que más aprovecharon el juego aéreo. Los santafesinos, que cambiaron cuatro DT en la temporada (Madelón, Pumpido, Marini y Magnín) hicieron 11 de sus 25 goles de esa forma, el 44%. El Pincha de La Plata conquistó 17 de sus 46 tantos de la misma forma (37%), con un detalle adicional: su línea defensiva fue la más goleadora de todas en el torneo. Entre Aguirregaray, Schunke, Desábato y Dubarbier hicieron 14 goles, además de Damonte, que señaló dos con sendos cabezazos. El que menos tantos hizo por vía aérea fue Huracán, gracias al solitario frentazo del chico Briasco, en la derrota ante Arsenal como local. Y Aldosivi, porcentualmente, fue el récord: metió 8 de los 15 tantos de cabeza, el 55%. Claro, apenas marcó 15 tantos y esa fue la razón de su descenso. Apenas hizo goles en 12 de los 30 partidos.

Como contracara, los que sufrieron las pelotas paradas fueron Newell’s (11 goles), Tigre (10), Arsenal, Quilmes, Atlético Tucumán y Patronato, con 9 tantos recibidos de esa forma. En cambio, los más duros por esa vía fueron Independiente y Gimnasia, con apenas tres goles así.

En suma, un promedio bajo, goleadores que se van yendo, que se van agotando en sus exitosas carreras, mediocampistas externos con mucho gol que volarán pronto hacia Europa, la confirmación de Benedetto y de Zampedri, como futuros artilleros mayores. El 2,28 que se registra por partido no nos conforma. A trabajar en divisiones inferiores, a mejorar falencias, a elaborar ideas nuevas y entenderlas como la única manera de crecer en calidad en todos los aspectos.

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