Una costumbre histórica y repudiable de la Copa Libertadores es la tradición de hacerle sentir el rigor al equipo visitante y desconcentrarlo y amedrentarlo con cuestiones extrafutbolísticas, casi siempre mediante el uso de la violencia.
Por eso, los hinchas del Gremio tenían previsto interrumpir el sueño de los jugadores de Lanús la noche previa a la gran final hasta que la Policía Militar se los impidió luego de secuestrar dos autos llenos de pirotecnia. Y en la llegada de los hinchas granates que se acercaron al Arena do Gremio bien temprano fueron recibidos con piedrazos y si bien no hubo heridos, sí sufrieron daños materiales sus vehículos.
Por eso, desde el club recomiendan a los simpatizantes no acercarse al estadio hasta las 17, horario en que se abrirán las puertas.
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