Cuando Arsenal descendió hace tan solo un año, más de un amante del fútbol lo vio como una consecuencia obvia tras la muerte de Julio Grondona ya que suponía el fin de los supuestos privilegios que tuvo el club de Sarandí bajo su gestión en AFA, con títulos nacionales e internacionales incluidos.
Con Sergio Rondina como entrenador, Arsenal apostó por mayoría de jugadores jóvenes y muchos desconocidos del fútbol del interior y el plantel a priori no parecía estar armado para pelear el ascenso. Pero sin tanto nombre pero con buen juego siempre se mantuvo expectante y aprovechó que Sarmiento y Nueva Chicago se cayeron sobre el final para dar el zarpazo y quedarse con el título en el desempate frente al conjunto de Junín.
En el transcurso de la temporada, hinchas, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes fueron acumulando tensión y bronca por la eterna etiqueta que tuvo el club por sus fundadores. Y una vez logrado el ascenso, el presidente Julito Grondona se desahogó de lo lindo repartiendo insultos para todos lados. "Que me chupen bien los huevos" y "Para todos los hijos de puta", gritaba mientras se abrazaba con Rondina que trataba de calmarlo. Arsenal jugará la próxima temporada en la Superliga y esta vez nadie podrá decir que recibió ayuda.
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