jueves 29 de febrero del 2024

Mecánico en el año, campeón en enero

Alejandro Patronelli, quien hoy debería coronarse por segunda vez, tiene un nuevo apodo: MacGiver, por su capacidad para resolver problemas.

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Ya pasaron cuatro Dakar en Sudamérica y el apellido Patronelli es sinónimo de cuatriciclos. Los hermanos de Las Flores fueron, desde el primer año, los que mayor jugo le sacaron a la categoría más nueva de este rally. Entre ellos se fueron alternando los últimos tres títulos y, este año, Alejandro será el campeón por segunda vez consecutiva. Si bien aún resta la especial de hoy, sólo serán 29 kilómetros sencillos en los que Bagre se dedicará a cuidar su máquina. Y en 2012, la figura de Alejandro consiguió un nuevo apodo: MacGiver, la estrella de la década del 80 que se arreglaba con su navaja suiza para armar una bomba atómica.

Lo ata con alambre. Desde que Marcos decidió competir en el Dakar puso todas las consideraciones técnicas de su cuatriciclo en manos de Alejandro. El último campeón es el mecánico y el más fanático de los fierros de la familia. Tanto, que fue el encargado de elegir cuáles serían los cambios que debían hacerle a los Yamaha Raptors que usaron de 2010 en adelante. “Es el hombre que se encarga de arreglar todo. Sabe mucho de mecánica y me dio una mano enorme durante todos estos años de competencia. Sin dudas es una bestia. Es un experto”, contó Marcos durante la prueba del año pasado.

Se la arregla con cualquier elemento para reparar problemas extremadamente complicados. En 2010, con un alambre ató la cubierta trasera de su hermano Marcos. “Veníamos juntos y salió una cubierta volando. Fue muy raro, pero por suerte la encontramos, la atamos con alambre y seguimos. Esto es el Dakar”, explicó el MacGiver, de Las Flores.

Sus conocimientos también fueron clave este año. En varias etapas se esperaron para ir juntos y ayudarse en los lugares que tenían una complicada navegación. Pero también le sirvió a Marcos para poder seguir en carrera. “Otra vez Ale me volvió a salvar. La verdad, no sé qué haría sin él. Es tremendo cómo arregla todo. Yo lo miro y trato de aprender, pero es imposible, ja ja”, agrega Loquillo.

Este año, todo indicaba que Marcos volvería a ser el hombre fuerte de la familia. En 2011 tuvo que abandonar y fue Alejandro quien se quedó con su primer Dakar. Pero ahora, el hermano mayor tuvo una regularidad increíble. Marcó el ritmo de la categoría y no tuvo ningún problema mecánico. “Este fue el Dakar más complicado de los que corrí. Tuvimos etapas en los desiertos de Chile y de Perú que nos mataron. Terminamos muy cansados en la mayoría de las especiales y por suerte la competencia va llegando al final”, analizó Alejandro una vez terminada la etapa de ayer.

Este año será otra vez Ale el que se lleve el título. Pero para Marcos eso no es problema. Desde que son chicos juegan y corren juntos y ya está acostumbrado a tener que lidiar con su hermano. No le gusta perder a nada, pero si el que gana es Ale, está todo bien.

Rompió la hegemonía. La etapa de ayer tuvo un ganador inesperado: Tomás Maffei. El argentino fue el más rápido y se aseguró su puesto en el último lugar del podio de la general. El tercer puesto se lo llevó Alejandro, mientras que Marcos finalizó cuarto. Sólo les restan 29 kilómetros y, salvo que un Ovni los secuestre, nada modificará lo que será el segundo título para Alejandro Patronelli.

Calladito, y con su propio dinero, Lucio Alvarez está sexto. Desde los 13 años, Lucio Alvarez demuestra que es un experto piloto. Este mendocino se destacó en competencias de enduro y moto cross en motos, cuatriciclos y camionetas 4x4. Su familia es dueña de varias empresas (construcción, medios de comunicación e importación de frutos) y él se dedica a administrarlas. “Yo soy sólo un piloto amateur al que le gustan los autos. Gasto mucha plata en armarlos para correr y en viajar a competencias para mantenerme en forma. No puedo evitarlo, me encanta”, explica.

En 2009, Alvarez vio pasar el Dakar por su provincia y se obsesionó. El fanatismo por el deporte motor lo llevó a preparar un cuatriciclo para poder competir en el rally del año siguiente. Así, en 2010, Lucio se subió a un Can Am para tratar de dar la vuelta, pero un golpe en el chasis lo dejó afuera. En 2011 cambió de categoría y con un Subaru Forester terminó 15º, el argentino mejor ubicado de la categoría.

Este año se desató una rivalidad inesperada entre los pilotos mendocinos: Orly Terranova y Lucio Alvarez. Estallaban las redes sociales. Es más, los hombres que siguen a Lucio le pusieron el sobrenombre de Top Gun a Orly. “Es un millonario al que le encantan las cámaras, pero Lucio es mejor piloto y persona. Nunca pone excusas y menos se pelea con su copiloto”, dice Francisco Behrendt en la página de Lucio Alvarez en Facebook. Ellos lo toman como si fuera el River-Boca del Dakar y se cruzan acusaciones. Pero para los hinchas de Orly éste no es el año. Terranova abandonó por problemas con su copiloto y, encima, Alvarez va camino a convertirse en el argentino mejor ubicado de la historia en la especialidad más competitiva del Dakar. “Mañana (por hoy) voy a ir paseando como loco. No pienso arriesgar nada. Van a ser los 29 kilómetros más lentos de mi vida”, aventuró Alvarez. De no mediar problemas, terminará sexto en la general.

(*) Esta nota fue publicada en la edición impresa del Diario PERFIL