martes 24 de marzo del 2026
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

A 50 años del golpe de estado: la trama de poder y sangre detrás de la primera estrella argentina

La dictadura militar destinó 520 millones de dólares para organizar la Copa del Mundo mientras funcionaban 500 centros clandestinos de detención y la deuda externa crecía un 400%.

El 1 de junio de 1978, hace casi 48 años, comenzó el Mundial de Fútbol en Argentina bajo el control de la Junta Militar integrada por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. La ceremonia de apertura se realizó en el Estadio Monumental de Buenos Aires, ubicado a solo mil metros de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención del país.

Durante el desarrollo del torneo, la dictadura mantuvo operativos más de 500 centros clandestinos de detención en todo el territorio nacional. Según organismos internacionales de derechos humanos y el informe posterior de la CONADEP, el plan sistemático de represión alcanzó la cifra de 30.000 desaparecidos. Los testimonios de sobrevivientes de la ESMA confirmaron que los gritos de los goles en el estadio de River Plate se escuchaban desde las salas de tortura.

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El Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78) gestionó los fondos públicos con absoluta opacidad bajo la dirección del contraalmirante Carlos Alberto Lacoste. El presupuesto inicial sufrió desviaciones constantes y el Estado argentino terminó desembolsando aproximadamente 520 millones de dólares. Esta cifra convirtió al certamen en el más costoso de la historia hasta ese momento, superando ampliamente los 120 millones de dólares que costó España 82.

¿Cuánto dinero costó el Mundial 78 y cómo afectó a la economía argentina?

El gasto final del torneo representó un incremento del 400% respecto a las proyecciones originales de la propia Junta Militar. Mientras se construían estadios y centros de prensa, la deuda externa del país escaló de los 8.000 millones de dólares en 1976 a más de 45.000 millones hacia el final del proceso dictatorial. Este endeudamiento asfixiante coincidió con un proceso de desindustrialización que destruyó gran parte del aparato productivo nacional.

El manejo de los recursos por parte de Lacoste nunca fue auditado de manera transparente. Juan Alemann, entonces secretario de Hacienda, cuestionó públicamente los excesos de gastos y sufrió un atentado con explosivos en su domicilio el día que la Selección Argentina goleó a Perú. La justicia argentina investigó posteriormente a Lacoste por enriquecimiento ilícito, dado que su patrimonio personal aumentó un 443% entre 1977 y 1979, según registros judiciales.

En paralelo a la competencia deportiva, el régimen militar preparaba un despliegue bélico en el sur del país. La tensión con Chile por el Conflicto del Beagle llegó a su punto máximo en diciembre de 1978, apenas seis meses después de la final del Mundial. La Operación Soberanía movilizó tropas hacia la frontera, en una escalada que solo se detuvo por la mediación papal tras el riesgo inminente de una guerra abierta entre ambas naciones.

Mundial 78
Wikimedia Commons

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¿Qué rol cumplió la conquista deportiva en el plan de la Junta Militar?

La obtención de la primera estrella para la selección argentina fue utilizada por Videla como una herramienta de propaganda hacia el exterior. El eslogan "Los argentinos somos derechos y humanos" se diseñó para contrarrestar las denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos. El dictador ocupó el palco oficial durante la entrega de la copa al capitán Daniel Passarella, intentando capitalizar el júbilo popular que desbordó las calles.

A pesar de la apropiación política por parte de los represores, el logro deportivo se integró con el tiempo en el ADN del fútbol argentino. La historia oficial del deporte reconoce el desempeño de los jugadores y del cuerpo técnico liderado por César Luis Menotti, aunque el contexto de su obtención permanece ligado al periodo más oscuro de la historia política del Cono Sur. La Copa de 1978 fue la base sobre la cual se cimentó el prestigio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Mundial 78
Ubaldo Fillol y Mario Alberto Kempes - Wikimedia Commons (ElGrafico)

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El cierre de la competencia no detuvo la maquinaria represiva ni el deterioro económico. Las actas de la Junta Militar, halladas años después en el Edificio Cóndor, detallan el uso estratégico de los eventos masivos para desviar la atención de la opinión pública internacional. Los archivos desclasificados del Departamento de Estado de los Estados Unidos también registran las advertencias sobre el contraste entre la infraestructura del Mundial y la situación de los prisioneros políticos.

El último informe del Ministerio de Economía sobre el período 1976-1983 detalla que el déficit fiscal generado por las obras del Mundial contribuyó a la inflación descontrolada de la década siguiente. Las causas judiciales por los crímenes cometidos en la ESMA y otros centros clandestinos continúan sumando testimonios que vinculan cronológicamente los partidos del torneo con los traslados de detenidos y los vuelos de la muerte.

LT.