Mucho se habló del polémico empate entre Francia y Dinamarca del pasado martes en el cierre del Grupo C que le dio la clasificación a ambos en lo que hasta ahora es el único partido que terminó sin goles y recibió la fuerte reprobación del público presente en el estadio al ser testigos involuntarios de un pacto de no agresión.
En los minutos finales entre Japón y Polonia sucedió algo similar cuando los nipones pese a caer 1-0 se dedicaron los últimos minutos del encuentro a tocar la pelota para los costados sin ninguna intención de atacar porque la victoria de Colombia sobre Senegal de todas formas les daba la clasificación como segundos del Grupo H.
Esta actitud de los jugadores también recibió abucheos de los simpatizantes que invirtieron una importante suma de dinero para estar ahí. Y lo paradójico es que justamente Japón pudo avanzar a octavos de final por el Fair Play, ya que estaba igualado en todo con Senegal y clasificó por tener menos tarjetas amarillas.
La actitud del final de juego limpio tuvo poco y nada, aunque es difícil juzgar ya que cuesta creer que Argentina hubiera hecho algo distinto en una situación similar. Además, como mínimo puede definirse como arriesgada porque si Senegal hacía un gol Japón se quedaba afuera y todo esto pasaba de polémico a ridículo porque los nipones no fueron a buscar el empate que les daba el pase sin depender de otro resultado.
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