En el marco del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el médico forense Federico Corasanitti aportó un testimonio clave sobre el panorama que encontró al llegar al barrio San Andrés. Según el profesional, la habitación presentaba poca iluminación, ventanas cubiertas con sábanas y un marcado desorden, con presencia de medicación y un inodoro ortopédico.
Al revisar el cuerpo, que se encontraba de cúbito dorsal sobre la cama, Corasanitti confirmó la ausencia de lesiones externas, pero detalló signos clínicos alarmantes que daban cuenta del deterioro físico del astro.
El "falso hongo de espuma" y los signos de edema
Uno de los puntos más impactantes de la declaración fue la mención de un "falso hongo de espuma" en la boca de Maradona. El especialista explicó que este fenómeno ocurre cuando el aire de las vías aéreas se mezcla con líquido, un signo característico de los cuadros de edema pulmonar.
"Era claro y blanco, lo que indica que el último aire que ingresó no venía del fondo de los pulmones", precisó el forense. Además, señaló que en la autopsia posterior se observó una tonalidad más rosada en los pulmones, confirmando la falla orgánica.
Evidencia de retención de líquidos masiva
Corasanitti también describió un cuadro de edema generalizado y ascitis (acumulación de líquido en el abdomen). Para confirmar esto en el lugar, utilizó la maniobra conocida como signo de Godet, que consiste en presionar la piel para verificar el hundimiento del tejido por exceso de líquido.
"Los miembros inferiores y superiores estaban edematizados", concluyó el médico, cuyos datos sobre la temperatura corporal y las livideces cadavéricas serán fundamentales para determinar con mayor precisión la hora exacta del fallecimiento.
BP
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