Periodista
Por ser hinchas de River y por estar metidos en este momento futbolístico del club, el presidente Stefano Di Carlo, Leonardo Ponzio y Ramón Díaz festejaron con la misma euforia el triunfo ante Belgrano en Córdoba. A los tres los unió un factor o una variable: el tiempo. Lo necesitaban tanto más que los puntos que le devolvieron la ilusión de los playoff y de la Copa Libertadores. Di Carlo porque consiguió oxígeno para no caer rendido ante Ramón Díaz. El Riojano para no tener que asumir en medio de una crisis y de un Superclásico. Ponzio porque quiere llegar indemne a fin de año soñando que quizá esta oportunidad sea la suya.
Fue una semana intensa y ardua, donde todo el Mundo River supo que si no ganaba el equipo en Córdoba la crisis se iba a llevar puesto a Ponzio y el año terminaba con la locura de 5 entrenadores. Nada quería eso, menos aún Ramón, que estaba feliz por la oportunidad pero incómodo por el momento de tener que poner la cara en una tormenta que podía ser perfecta con él adentro. Por eso salió a hablar y advertir que nadie lo había llamado, pero que había rechazado una oferta para esta oportunidad. Ramón quiere, pero no de este modo.
Di Carlo está en esa situación que lo persigue desde que asumió y que en menos de un año lo llevó a tener ya 4 entrenadores: no encontrarle la vuelta al fútbol. Una parte la heredó, otra no. Como presidente tomó decisiones que con los resultados puestos terminaron siendo goles en contra. Él tampoco se siente a gusto con ir a buscar un DT por necesidad y urgencia, y más si ese entrenador es Ramón Díaz, que siempre estuvo lejos de la órbita de este proceso político que lo vio irse en mayo del 2014 y que pudo evitar al menos en cuatro ocasiones ir a buscarlo. La quinta es o será la vencida.
No será lo mismo sentarse a hablar con Ramón habiendo salido campeón, habiendo ganado en la Bombonera y con la Libertadores adentro en 2027, que en un escenario diferente, menos favorable. Tampoco será lo mismo para el Riojano esa conversación con un fin de año con o sin festejos del equipo. Por ahora, los dos están cómodos con el resultado de anoche en Córdoba. Si bien los dos saben que se van a ver las caras en algún momento, las circunstancias de esa charla serán primas hermanas de los resultados de Ponzio.
En esta historia está Ponzio, que sigue siendo Ponzio en el amplio sentido de la palabra. El que se ilusionó e ilusionó, al que le imaginaron un 2027 con un gran cuerpo técnico y luego esa imagen se borroneó, y el que sigue jugando su partido porque es demasiada la gloria que consiguió en un club que conoce como pocos, para que lo tachen definitivamente para el año que viene si es que gana todo y acaba alzando una Copa que el club no gana hace tres temporadas.
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