sábado 15 de agosto del 2026
Historia de La Plata

Memorias de un bochornoso clásico platense: la noche que Estudiantes y Gimnasia cambiaron el fútbol por una batalla campal

A más de una década del "vale todo" en Mar del Plata que dejó 12 sancionados y un fallo inédito de la AFA, el "León" y el "Lobo" vuelven a verse las caras en el Estadio UNO. El recuerdo de una noche negra y la previa de un clásico que promete fuego cruzado.

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La ciudad de La Plata vuelve a paralizarse este sábado. A partir de las 16:45 horas, Estudiantes y Gimnasia jugarán una nueva edición del clásico platense, un choque de alto impacto donde no solo están en juego tres puntos clave en el Torneo Clausura, sino el orgullo y el honor del barrio. 

Como es habitual en la antesala de cada clásico, las páginas del pasado vuelven a leerse, y es inevitable olvidarse de esa famosa noche del 31 de enero de 2016 en el José María Minella de Mar del Plata. Lo que debía ser una fiesta de verano terminó transformándose en una de las batallas campales más escandalosas del fútbol argentino.

estudiantes vs gimnasia
Estudiantes y Gimnasia en el clásico platense de 2016, el capítulo más oscuro de la rivalidad

Aquel partido por la Copa Ciudad de La Plata comenzó con gran fútbol, pero rápidamente se fue deformando por una fricción y un ambiente caldeado que se notaba desde antes de que arranque el encuentro.

El Pincha pegó primero a los 16 minutos gracias a un gol de Carlos Auzqui tras un error en la salida de Facundo Oreja, y aunque la Gata Fernández tuvo el segundo, el partido se volvió un monólogo de piernas fuertes.

El principio del fin: un segundo tiempo que inició y terminó a las piñas

Sin lugar a dudas, la temperatura subió al máximo en el complemento. A los 10 minutos, ocurrió la primera acción grotesca: Álvaro Pereira vio la roja directa tras levantar la pierna a la altura de la cara de Oreja, quien debió retirarse desvanecido en ambulancia. 

Con Estudiantes replegado con diez hombres y el clima caldeado en las tribunas por la exhibición, la bomba sumó el último fuego a instantes del tiempo cumplido: el árbitro le mostró la roja a Enrique Bologna por una supuesta mano fuera del área, dejando al Lobo sin arquero en medio de un mar de protestas. Sin embargo, aún faltaba el detonante.

A tan solo minutos del cierre final, con un Gimnasia volcado al ataque de forma desesperada, un jovencito Santiago Ascacibar, actual futbolista de Boca, metió un patadón que desencadenó el escándalo: tijeretazo al tobillo de Antonio Medina y roja directa, algo que provocó una avalancha sin frenos.

Mientras el Ruso intentaba caminar hacia los vestuarios masticando bronca, una mano de Medina a la cara de Israel Damonte terminó de desatar el infierno que estuvo reprimido por más de los 90 minutos que duró el partido. En un abrir y cerrar de ojos, el Minella mutó a un cuadrilátero de boxeo.

La secuencia se transformó en un “vale todo”. Apareció Mariano Andújar metiendo furiosos golpes contra los rostros de Nicolás Mazzola, Maximiliano Coronel y Lucas Licht. Tras la ráfaga, el arquero Pincha perdió el equilibrio y cayó sobre el césped, momento que fue aprovechado por Mazzola, Coronel y varios suplentes triperos para devolverle la agresión con una lluvia de patadas.

Mientras que el conflicto seguía, algunos buscaron poner paños fríos en el medio del caos. Franco Niell, Facundo Sánchez, Leandro Desábato y el propio DT de Gimnasia, Pedro Troglio, intentaron frenar la cacería.

Ante la marea de trompadas y patadas, la decisión del juez fue tajante: suspendió completamente el partido, firmando uno de los escándalos más grandes de los últimos tiempos en el fútbol argentino.

El día después de la hecatombe: un fallo histórico del Tribunal de Disciplina 

Con las imágenes dándole la vuelta al mundo y el público exigiendo respuestas, la AFA actuó con extrema dureza. El veredicto del Tribunal de Disciplina no se hizo esperar y dejó un saldo inédito: un total de 12 futbolistas informados y sancionados (siete de Gimnasia y cinco de Estudiantes)

La peor parte se la llevaron Mariano Andújar y Álvaro Pereira en el León, y Nicolás Mazzola en el Lobo, quienes recibieron un severo castigo de ocho fechas de suspensión. Detrás de ellos, la nómina de inhabilitados continuó con Javier Mendoza, Roberto Brum y Maxi Coronel (cinco fechas), e Israel Damonte, Federico Rasic y Antonio Medina (cuatro fechas). Por su parte, Ascacíbar, Solari y Bologna fueron penalizados con entre una y tres jornadas. 

Como si fuera poco, el fallo por boletín oficial dictaminó darles el partido por perdido a ambos equipos: fue el primer clásico de la historia sin vencedores ni vencidos. Esa noche, además, marcó el fin de los amistosos de verano entre ambos clubes y fue el último cotejo platense disputado con ambas parcialidades en las tribunas. 

 

FMZ

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