martes 13 de octubre del 2026
Champions League

Acción infantil y expulsión: Olise le tiró un pelotazo en la cara a un rival y vio la roja

El extremo francés del Bayern Múnich perdió el control en pleno partido de la UEFA Champions League. Tras recibir una tarjeta amarilla, reaccionó de la peor manera y dejó a su equipo con diez en el vibrante 3-3 ante el Viking.

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La Champions League suele regalar partidos memorables, pero pocas veces un encuentro tan atrapante queda condicionado por una reacción tan insólita como la que se vivió en el cruce entre el Bayern Múnich y el Viking. En un desarrollo que terminó con un vibrante empate 3-3, el francés Michael Olise se transformó en el centro de todas las críticas debido a una falta de impotencia que le costó la expulsión de manera insólita.

El equipo alemán, obligado a buscar el protagonismo, se encontraba disputando un encuentro de máxima tensión donde cada pelota se jugaba al límite. Lejos de la tranquilidad que requiere una competencia de semejante envergadura, el partido entró en una dinámica de pierna fuerte que terminaría estallando en el complemento.

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La secuencia del papelón: falta, expulsión y pelotazo directo a la cara

Todo se desató pasados los 73 minutos de juego. En una jugada donde el conjunto local intentaba salir de contraataque, Michael Olise frenó el avance con una falta táctica evidente, tomando y sujetando de la camiseta a un rival.

El árbitro principal del encuentro no dudó un segundo en cortar la jugada y, de inmediato, se dirigió hacia el futbolista francés para mostrarle la tarjeta amarilla. Hasta allí, se trataba de una amonestación típica de partido, un recurso frecuente.

Lejos de tomar la sanción con deportividad, a Olise le ganó la calentura: visiblemente sacado de quicio por la jugada, el delantero tomó la pelota con desprecio y, a centímetros del futbolista rival y frente a los ojos del propio juez, realizó un lanzamiento violento arrojándole la misma directamente a la cara de su rival.

La reacción del árbitro fue tan implacable como inmediata. Ante semejante agresión física de índole infantil, el colegiado no dudó: le sacó la segunda tarjeta amarilla y lo expulsó.

Mientras los jugadores del Viking reclamaban una sanción aún más severa por la agresión, Olise debió irse hacia los vestuarios con un gesto de total incredulidad, consciente de que su propia calentura acababa de dinamitar las chances del Bayern Múnich en el tramo final de un partidazo.

 

FMZ