Todavía faltan siete fechas para que concluya la temporada 2011/2012 de la B Nacional y el torneo acapara la atención del hincha de fútbol. A la particularidad del debut de River en la categoría, se le suma la presencia de otros equipos con pedigrí de Primera, entrenadores con predisposición por un juego ofensivo y muchas figuras de renombre, algunas con pasado europeo.
La tradición indicaba que los partidos de ascenso, comparados con los de Primera, eran más físicos, tenían una mayor predisposición al juego aéreo y una menor efectividad en los arcos, pero este torneo ha derribado todas esas premisas con partidos vibrantes, cargados de goles y disputados con un ritmo y una velocidad digna de mención. Es por este motivo, que no sorprende que los niveles de audiencia sean iguales o hasta incluso más altos que los de muchos partidos de Primera.
Es cierto que el morbo pesa y que, para los que no son de River, ver como el gigante se revuelca en el barro e intenta erguirse en una lucha que aparentaba ser más sencilla, es atractiva. No es que no le resulte sencillo por falta de capacidad o valía de sus jugadores sino porque los rivales también juegan y como dijo Alejandro Domínguez en la semana: “A River le juegan distinto que a Instituto”. Y es lógico que así lo sea, estimado. ¿Quién no va a dar su mayor esfuerzo en el partido con el rival más importante del campeonato? ¿Cómo no entregar el 110% en el encuentro de su equipo con más audiencia televisiva del año y que le podría abrir una puerta en el futuro, vaya a saber en qué lugar del mundo, para la próxima temporada? ¿Por qué no habría de intentar llevar a cabo su mejor partido en el que tal vez sea el encuentro más importante de su vida en el ascenso?
En mi carrera hice un poco más de una decena de goles. Algunos más importantes que otros pero el que más recuerda la gente, el que más se ve por televisión con el paso del tiempo, es uno que le convertí a River en el Monumental en el año 2003 en un empate 2-2 entre River y Quilmes. ¿Cómo negar que con el paso del tiempo, pese a no ser el más importante, ese gol a Constanzo fue el más trascendente de mi carrera?
Para Instituto, el puntero del campeonato con una diferencia de tres puntos, el camino parece estar más abierto. En el transcurso del campeonato demostró haber ganado los partidos que debía ganar (a los rivales en teoría más débiles) aunque perdió algunos de los que no “debía perder” (como por ejemplo con River hace un par de fechas). Su Dybala-dependencia, en estos momentos de indefinición de su futuro europeo, y la juventud de la mayoría del plantel, es algo a tener presente en la recta final del campeonato.
La situación de Rosario Central es casi inversamente proporcional a la de Instituto. Comparte el segundo lugar de la tabla con River a tres puntos de Instituto (de terminar así irían a un partido de desempate). A mi entender, es el mejor plantel de la categoría: tiene suplentes que serían titulares en cualquier equipo, jugadores experimentados que tuvieron pasos por Europa y experiencia en todas las líneas. Llamativamente, lo que no le ha permitido estar más arriba es la inestabilidad en los resultados: ha perdido partidos con equipos que pelean por no descender (Gimnasia de Jujuy, Independiente Rivadavia y Almirante Brown). De cara al futuro es el que viene subiendo y mantener ese ánimo en la recta final es de lo más importante.
Cerrando el pelotón de arriba a siete puntos del puntero está Quilmes, un club grande al que en estas etapas le surgen algunos fantasmas del pasado. El súbito cambio de entrenador en la recta final del campeonato indudablemente no lo ha ayudado, pero es un equipo bien conformado y cuenta con Miguel Caneo, el mejor enganche de la categoría. Deberá mantener la tranquilidad ante el nerviosismo que lo rodea ya que aún está a tiempo de alcanzar una plaza de ascenso directo, y al menos tiene que preservar su lugar en la Promoción.
Hoy comienza la trigésimo segunda fecha. La lógica indica que entre estos cuatro equipos se repartirán los dos ascensos y las dos promociones, pero Boca Unidos, Aldosivi, Defensa y Gimnasia de La Plata vienen desde atrás y no pierden las esperanzas. Nada está definido, salvo la sensación de que es el mejor torneo de ascenso de la historia.
Herbella: "River y el tridente que no lastima"
(*) Médico, periodista y ex futbolista. Especial para 442.