Los enganches también lloran, nueva temporada

—¿Adónde va el señor?

—No lo sé –dije–, fuera de aquí. Es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.

—¿Conoce su meta?

—Sí –contesté–, te lo acabo de decir. Fuera de aquí, ésa es mi meta.

Franz Kafka (1883-1924), de su relato “La Partida”.

 

Escena 1. Lunes 2 de julio. Juan Román toma mate junto a Sebastián, su hermano de 15 años. Están solos. Se los nota tristes.

—¡Oh, me rompes el corazón! Pero hazlo, si así lo sientes. Esos malditos deben pagar por herirte así. Yo siempre estaré contigo. Sólo quiero verte feliz. Y no temas. No diré nada. Mis labios están sellados…

Se abrazan, emocionados. Fondo de violines. Fundido a negro.

Escena 2. Los labios sellados de Sebastián dibujan una sonrisa pícara mientras abre su cuenta de Twitter @Riquelmesebaa. “¡La bomba que se viene mañana en Brasil, ni se imaginan, se mueren!”, adelanta, discreto como saco de Fort. Las redes sociales explotan. Ya en San Pablo, Daniel Bingo, el presidente, y José Asecas, secretario de actas, toman café en el lobby del Hilton San Pablo Morumbí. Falta un día para la final. Están preocupados.

—Algo raro pasa acá… Te apuesto que Juan Román tiene un as en la manga. Sé que me desprecia desde que no quise firmar su contrato por cuatro años.

—¡Bingo! Coincido contigo. Lo que espero es que esta vez el DT los mande al frente. Si perdemos con estos brasucas que parecen dirigidos por Caruso, ¡estamos liquidados!

Llegan más dirigentes. Todos hablan sobre la dichosa “bomba”. Algunos imaginan un reclamo económico. Daniel Bingo niega con la cabeza. Observa la rotunda figura de Julio César y dice, convencido:

—No es por plata. Ellos se odian desde la época de Jorge Amor, lo sabemos. Si eso no explotó, fue por el título. ¡Remember The Alamo, digo, Zamora…! Allí en Barinas temimos lo peor, ¿no? Bien, señores: ese momento ha llegado.

Música de suspenso. Cruces de miradas. Fundido a negro.

Escena 3. Mediodía del miércoles. Juan Román y Daniel Bingo se reúnen a solas. Hay tensión. Un sudor frío recorre la frente del presidente. El capitán, imperturbable.

—Me voy, ganemos o no. Y a los dos años, como tú querías. ¿Estás satisfecho ahora? Confiésalo: ni tú ni él me quisieron como don Carlos, Miguelito o el Coco. Julio César es falso, paranoico, odia a los enganches y borra a mis amigos. Basta. Esto no va más.

—¡No va mássss…! Uy, perdón, es la costumbre. ¡Esto es terrible! Júrame que nadie conocerá la noticia antes de la final. Evitemos el escándalo, te lo ruego.

—Tranquilo. Nadie sospecha nada. Lo anunciaré yo, después…

Lejos de esa charla secreta, periodistas, allegados, barras, treinta turistas japoneses, los mozos del hotel, diez bailarinas de la escola de samba paulista Vai-Vai y funcionarios del gobierno de Dilma intercambian información.

—¿Y…? ¿Cuándo se va? ¿Aquí mismo o al llegar a Buenos Aires?

Plano a Julio César, que espía todo detrás de una puerta. Sabe que su futuro se jugará en los siguientes noventa minutos. Fundido a negro.

Escena 4. El partido es una lágrima. Boca no puede con un rival ordenado pero limitado. Julio César está desolado. ¡Tite usó su propia medicina para superarlo! Terminado el partido, Juan Román saluda a todos, como en un velorio: árbitro, asistentes, rivales, técnicos, alcanzapelotas. En el vestuario, por fin rompe el silencio.

—Me voy. ¡El técnico no me quiere y yo no le quiero! Es feo y nos hace jugar igual. ¡Ahora irá por mis amigos! No voy a tolerarlo. ¡Renuncio a los honores pero no a la lucha, compañeros! ¡No llores por mí, Boca Juniors…!

Clemente Juan, las manos cubriendo su rostro, solloza.

—Nooo… ¿Qué será de mí sin ti? Quédate. O me iré contigo y te pasaré por izquierda, allí donde estés. Es lo que mejor hago. Piénsalo. ¿Estás seguro?

—¿El seguro? ¡Ese seguro era una porquería! –se confunde Facundo Sebastián, que no podía jugar pero estaba allí por pedido de Juan Román.

—También yo me iré. No voy a dejar que me tomen el pelo. Silva me robó el puesto y no sale nunca. ¿Quién es? ¿Messi? –masculla Lucas Ezequiel, con furia contenida.

Muchos se quiebran. Rolando Carlos, Darío Chechu, Carlos Sebastián –que todavía tiene puestos los guantes– y Agustín Ignacio, alma y rodilla destrozadas, lo abrazan. Afuera lo espera la prensa, ansiosa.

Escena 5. Juan Román anuncia otro renunciamiento histórico. Como el de Evita en 1951, el de Chacho en 2000 o los suyos, en 1996 y 2009.

—Estoy vacío. No puedo darle más al club y por eso me voy. Es una decisión mía. Ya la comuniqué al presidente y a mis compañeros.

Caos. Paneo con imágenes. Hinchas furiosos que ya organizan banderazos. Dirigentes que primero se alivian… y enseguida entran en pánico y piensan cómo convencerlo para que vuelva y los salve del incendio. Arruabarrena, su viejo amigo, le deja mensajitos en el celular. Tigre –el segundo equipo de Juan Román– entrena a sólo diez cuadras de su casa del Hindú Club de Don Torcuato. ¡Una Massa…! Ya nadie recuerda la final perdida. Sólo él es noticia. ¿Qué hará? ¿Se retirará, asqueado por la hipocresía del fútbol? ¿Irá a otro club? Sólo una persona decide: Agustín, su hijo de nueve años. Si él se lo pide, sigue. La cámara se queda con Falcioni. Está solo. Camina. Fuma.

Voz en off:

—Julio César medita. Nunca lo quiso, es cierto. Pero ahora no sabe si festejar o lamentarse por esta victoria pírrica. Otra vez deberá ganar todo para mantener su puesto. De lo contrario, adiós. A administrar esos ahorros que –dicen que dijo–, tiene en Suiza. ¿Seguirá? ¿O, como pasó en 2005 cuando Maradona recomendó a Basile, le cerrarán las puertas del club en sus propias narices? Mmm… Todavía se notan las huellas de aquella tremenda frustración.

Primer plano de su perfil. La banda de sonido se mezcla con los gritos de la multitud: “¡Riqueeeelme…!”. Fundido a negro. Créditos. Fin del capítulo.

Continuará.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil 

 

4 Comentarios
  1. ricardo dice:

    que se valla a su casa de una vez. y los amiguitos que lo sigan. por el bien de boca. si realmente quiere a boca que se vallan. se demuestra con hechos y no con caprichos… siempre esos caprichos y van… ya se comio muchos tecnicos. ya basta!!!!!!

    • nacho dice:

      Mmmm me parece q le pifiaste che.. El que volteaba tecnicos era el maximo goleador de nuestra historia. Eternamente agradecido al titan, es un ídolo. Pero él no era de boca, él le pagaba a varios periodistas para estar siempre bien parado y que maten a román. Tmb le pagaba a la barra para que canten su nombre. Y si te pones a pensar un poquito nada mas, no te pido q seas un filosofo pensador, solo q pienses un poquitito!! Quien era q volteaba tecnicos en boca?? lavolpe? ischia? basile? alves? y acordate q contra el madrid bianchi decidio q delgado sea titular y fue palermo quien le pidió que ponga a guillermo y ahi se armó quilombo con riquelme xq era amigo de delgado. Entonces no hablemos al pedo, porque lo mas facil es hablar sobre lo que nos cuentan los periodistas que paso dentro del vestuario, o lo que afirmaron allegados de, o que una fuente cercana del jugador conto que.. Pero un día el gran martin se retiró y en boca no hubo mas puterio entre los jugadores, el lider negativo que nos vendia la prensa se peleaba con dirigentes para que les paguen los sueldos a los mas chicos y para que no les falte nada. Eso es ser conflictivo?? Cuando riquelme se lesionó y no jugó mucho tiempo le donó su sueldo al club para q arregle los vestuarios, eso no son hechos? cuando a riquelme lo querian de europa, de brasil y todos lados roman firmó con boca, por una fortuna sí, pero por muchisimo menos de lo q le pagaban afuera. Por lo que vemos nosotros, no tenemos mas q agradecerle a riquelme, para los q realmente aman a boca, que realmente lo sienten, lo de riquelme es una perdido muy dolorosa. Ahora para los q dicen ser de boca, y son de boca sólo cuando ganamos, opinen lo q quieran no entienden nada de FUTBOL. Si realmente no viste jamas hechos de riquelme demostrando querer a boca, te repito no sos de boca, segui festejando tu ascenso o lo q carajo festejes siendo del club pedorro q seas

  2. jorge raul ponce dice:

    Espacio improductivo.La intención era generar algo gracioso ?… No logró el objetivo.-
    Nos estamos acostumbrando a que los periodistas escriban cualquier cosa y esto es lamentable sobre todo cuando el lector esta esperando una nota medianamente inteligente de alguien al que el medio le permite FIRMAR el artículo.-
    Reflexione. Si no se expresa correctamente la Ironía se corre para el lado de la incomprensible estupidez.-Atte.-

    • daniel dice:

      TOTALMENTE DE ACUERDO ! INNECESARIO EL TONO BURLÒN DE LA NOTA, EN TODO CASO DE QUIEN SE BURLA EL QUE ESCRIBE ? TAL VEZ DE SUS LIMITADAS NEURONAS, QUE ANTE UN HECHO DE TAL MAGNITUD PERIODÌSTICA, SE CONFUNDE Y TITUBEA ENTRE LA REALIDAD AMARGA Y LA RISA HISTÈRICA. UN DESPROPÒSITO. EL PUEBLO XENEISE LAMENTA LA PARTIDA DE SU ÌDOLO Y TAMBIÈN LAMENTA QUE UN TECNICO TAN MEZQUINO COMO FALCIONI, SIGA AL FRENTE DE UNA INSTITUCION DE LA GRANDEZA DE BOCA JUNIORS. ANGELICI EN LOS BINGOS ANDA MUY BIEN….ZAPATERO A TUS ZAPATOS !

    • ElmerVanHess dice:

      Dos comentarios notables. La próxima convención de nabos inviten, ambos!

  3. romi dice:

    A veces con humor se digieren mejor algunas noticias tristes de este futbol nuestro de cada dia.La descripcion de Clemente fue buenisima

    • nacho dice:

      Coincido con lo del humor, pero cuando la persona que escribe odia al personaje y tiene cierto rencor vaya uno a saber por que (riquelme no tiene la culpa q rasin juegue horrible y que desde q se fue capria añoran un riquelme), no esta tan bueno. Porque asi como para falsioni y angelici es una victoria haber desgastado y artado a roman, para este señor tmb es una victoria que se vaya de nuestro futbol tamaño jugador. No se por que será, nunca lo aclaró pero siempre que pudo le pegó. Gracias ROMAN!