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05/08/2018

Japonés, hincha del Rojo y espía

Ariel Holan junto a Kawakubo, el espía del Rojo en la Suruga Bank.

Nieto e hijo de japoneses hinchas de Racing, por las venas de Yu Kawakubo corre sangre roja. Cuándo y cómo nació su amor por Independiente.

Nieto e hijo de japoneses hinchas de Racing, por las venas de Yu Kawakubo corre sangre roja. Es tal la pasión que siente por Independiente que en 1995, cuando el Rojo le ganó la Recopa a Vélez en Tokio por 1-0, estuvo en el Estadio Nacional y, después de quedar maravillado con Gustavo López, Daniel Garnero, Jorge Burruchaga y el Palomo Usuriaga, se gastó el poco dinero que le quedaba en los bolsillos para comprarse una camiseta del conjunto de Avellaneda.

Ese fue el comienzo de un romance que se afianzó con los años y que a principios de 2015 lo llevó a abrir la peña del Rojo más lejana del mundo: nada menos que en Tokio, a 18.730 kilómetros de Avellaneda.

Además de servir para que los simpatizantes de Independiente se junten para ver los partidos, el lugar tiene una escuela de fútbol a la que concurren más de cien chicos de entre 15 y 16 años que participan en torneos nacionales, regionales e internacionales, pibes que el miércoles, cuando el Rojo juegue la final de la Suruga Bank, estarán en la cancha.

Más allá de los secretos futbolísticos de su rival, si había algo que preocupaba sobremanera a Ariel Holan de cara al partido ante Cerezo Osaka era el intenso calor que reina en ese país asiático a esta altura del año (el pronóstico meteorológico indica que el miércoles 8 la temperatura superará los 36º), sin restarle, además, preocupación al idioma.

Por estos motivos, los directivos de Independiente se pusieron en contacto con Yu, quien habla muy bien el español, ya que vivió cinco años en Argentina, donde jugó en las inferiores de Estudiantes de La Plata.

Y así, en el más absoluto de los silencios, desde hace meses, el espía rojo menos pensado estuvo trabajando arduamente para mandarle a Holan un análisis detallado acerca de cómo juega cada uno de los jugadores del Cerezo Osaka. Y desde que el plantel llegó a Japón se convirtió en una suerte de asesor-traductor-guía turístico y de compras del cuerpo técnico y los jugadores.

“Cuando me llamaron, me puse muy contento porque era algo que no me esperaba. Apenas corté el llamado, me puse a trabajar con otros intregrantes de la peña para armarle un informe de cada uno de los jugadores de Cerezo, que es un equipo que juega con el típico 4-4-2 y cuenta con jugadores con gran altura que van muy bien arriba y corren los noventa minutos. Holan estuvo trabajando en eso y en otros secretos que no puedo revelar”, confesó en una reciente entrevista televisiva.

Espía encubierto, lo cierto es que si Independiente logra sumar la 18ª estrella internacional a su espectacular vitrina, gran parte se la deberá a este simpático colaborador al que ni la enorme distancia que lo separa de Avellaneda le impide sentirse cerca del equipo de sus amores.

(*) Nota publicada en el diario PERFIL.

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