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14/12/2011

Opinión

Belgrano, el prócer del año

Cuando llega el momento del análisis de la temporada, o del año calendario, todos coincidimos en que los campeones de primera división, Vélez primero y Boca después, han sido lo mejor de la temporada. Apenas un punto los ha separado (71 y 70) y no existen dudas sobre la superioridad. Incluso, al enorme mérito que […]

Cuando llega el momento del análisis de la temporada, o del año calendario, todos coincidimos en que los campeones de primera división, Vélez primero y Boca después, han sido lo mejor de la temporada. Apenas un punto los ha separado (71 y 70) y no existen dudas sobre la superioridad. Incluso, al enorme mérito que consiguió el flamante campeón conducido por Julio Falcioni hay que sumar tres registros brillantes, como son terminar el campeonato sin derrotas (lleva 29 partidos invicto, la segunda mejor marca en la historia xeneize), la ventaja impresionante sobre el escolta (doce puntos por encima de Racing, el segundo por mejor diferencia de gol) y los mínimos 6 goles en contra recibidos por su arquero, Agustín Orión.

Si hablamos de Vélez, vale la pena señalar que ganó un torneo en gran forma y que se recuperó en la parte final del Clausura para compartir la segunda ubicación con Racing. Encima, cosechó la enorme cantidad de puntos alternando la competencia con la Copa Libertadores primero y con la Copa Sudameicana después. En ambos torneos, llegó hasta las semifinales, por lo que lo suyo es doblemente meritorio. Soportó, para el segundo semestre, el alejamiento inesperado de sus dos mejores figuras, el goleador uruguayo Santiago Silva y el conductor Maxi Moralez, además del crack incipiente, Ricardo Álvarez.

Los dos equipos tienen sus méritos y sus puntos fuertes, largamente por encima del resto, en toda la temporada, Apenas Lanús y sin haber realizado un buen torneo Clausura, pudo intentar competirles, pero quedó detrás, con 63 puntos cosechados en el año 2011. Sin embargo, hay otro club que hizo un año excepcional y que en la suma final redondea 73 puntos, producto de 19 victorias, 16 empates y 6 caídas. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Se lo explicamos.

Belgrano de Córdoba arrancó en enero de 2011, envuelto en la preocupación que generaba una muy floja campaña en la primera rueda del torneo de Primera B Nacional. Llevaba dos entrenadores desplazados (Jorge Guyón y Luis Ernesto Sosa) y pocos puntos: 5 victorias, 6 empates y 7 derrotas, lo ubicaban por debajo de la mitad de la tabla general. En enero de 2011 llegó Ricardo Zielinski y las cosas cambiaron. Vaya si cambiaron: sufrió dos caídas en los 20 encuentros, mantuvo una racha de 14 partidos sin derrotas y escalando llegó a disputar la Promoción contra River Plate.

En aquellos históricos partidos de junio, le ganó 2-0 al desconcertado equipo de Jota Jota López y en la revancha, el 26 de junio, provocó una de las mayores conmociones en la historia del fútbol argentino, al empatar 1-1 en el Monumental y provocar el descenso inesperado, casi insólito, del club que más torneos lleva ganados y que ha sido la principal escuela futbolística de nuestro país. River a la B y Belgrano, protagonista de una hazaña, con un técnico nacido y criado en el ascenso y mayoría de jugadores que disfrutaban de jugar en la segunda categoría argentina.

Ante el asombro general, Belgrano volvía a primera para intentar quedarse. Mantuvo casi todo su equipo titular (Lembo, Juan Quiroga y Mancuello/Almerares fueron las modificaciones) bancándose una campaña extraordinaria, que lo llevó a compartir el segundo lugar con Racing, Vélez y Colón, nada menos. Siendo invencible de visitante, cosechó seis triunfos y cuatro empates. Entre sus mejores resultados, le ganó a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, a Racing en Avellaneda, a Estudiantes en Quilmes y a Tigre en Victoria, manteniendo el empate ante el futuro campeón, Boca, en la Bombonera. Sus caídas como local fueron en el estadio Mario Kempes, donde lo derrotaron Vélez, Newell’s, Argentinos y Colón. En su cancha de Barrio Alberdi, mantuvo el ciclo positivo ante Arsenal, Olimpo y Godoy Cruz.

Está claro que detrás de un entrenador conocedor al dedillo de los rendimientos que pueden tener sus dirigidos, de la experiencia que había acumulado Zielinski en el duro ascenso argentino, hay una institución que se ha ordenado y hoy conduce orgullosamente y sin oposición el empresario Armando Pérez, dueño de una gran empresa de cosméticos, vinculado antiguamente a medios de comunicación, que primero gerenció el club y luego de sanearlo y convertirlo en una institución guía del fútbol cordobés, se avino a presentarse a elecciones, contando con el favor absoluto de los socios.

También hay un equipo solidario, duro, áspero, sabedor de sus limitaciones y muy hábil para armar su telaraña y buscar a sus dos figuras emblemáticas: el talentoso y ya transferido Franco Mudo Vázquez, una suerte de Pastore celeste, que antes de viajar a Italia ratificó por si hacía falta su gran categoría y su enorme futuro. Con él, entendiéndose de memoria, el veloz y pícaro César Pereyra encontró a los 31 años el mejor momento de su carrera. Pereyra hizo 17 de los 54 goles que señaló Belgrano en 2011 y Franco Vázquez convirtió 8.

La mejor compañía que encontraron en ataque la brindó el mediocampista derecho César Mansanelli, dueño de un potente disparo de media y larga distancia, que hizo 9 goles, entre ellos el primer gol a River en la Promoción (de penal) y fue clave en las victorias celestes ante San Lorenzo y Estudiantes con su fuerte pegada. Entre los tres, entonces, fueron 34 goles de los 54: exactamente, el 63% de los goles. En el otro arco, brilló Juan Carlos Olave, un arquero con la experiencia indispensable para hacer valer su manejo del tiempo y sus grandes condiciones para intuir hacia dónde van los remates rivales. En 10 de los 19 partidos del torneo, mantuvo el arco invicto. Se basó, también, en el paredón que Zielinski armó delante suyo con una dupla de grandotes impasables desde arriba como el uruguayo Lembo y Claudio Pérez, más el aporte de Farré, el oriental Rodríguez y Esteban Teté González en la mediacancha.

Orden, eficiencia, aprovechamiento de las situaciones favorables, algo de suerte, apoyo popular, buena dirigencia, todo sirvió para unir y sumar como nunca. Belgrano mandó a River a la B, empató en la Bombonera, le ganó a Racing y a San Lorenzo como visitante y venció en su provincia a Independiente. Ha sido, sin duda, el prócer del año.

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