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12/07/2018

La presidenta croata paga su viaje y festeja en el vestuario

Kolinda Grabar-Kitarovi, presidenta de Croacia, alentando a su selección. / AP

Kolinda Grabar-Kitarović llama la atención por su euforia en la tribuna y su cercanía con los jugadores. Además, paga el viaje de su bolsillo y se descuenta los días. Video.

Croacia ya entró en la historia grande de los Mundiales, pero incluso todavía puede dar un paso más si obtiene su primera Copa del Mundo. Con apenas 27 años de vida y poco más de cuatro millones de habitantes, acompañan y alientan a los dirigidos por Dalic. Entre tantos hinchas croatas, se destaca la infaltable presencia de la presidenta Kolinda Grabar-Kitarović.

Durante cada partido, la mandataria de 50 años no tiene pudor y se pone la camiseta de Croacia para alentar como un hincha más. Y hasta se da el lujo de meterse en el vestuario para festejar con jugadores y cuerpo técnico. Una auténtica fanática del fútbol.

 

La líder del partido de centroderecha Unión Democrática Croata pronto se convirtió en uno de los personajes más conocidos del Mundial por la pasión mostrada por su equipo en la tribuna. Tanto, que hasta las propias autoridades del mundo del fútbol se extrañaron de que no se sentara en el palco, algo a lo que el propio Gianni Infantino la invitó de cara a los cuartos ante Rusia.

Incluso, el presidente de la FIFA le permitió vestir los colores de la camiseta croata en la zona de las autoridades, y desde donde festejó la clasificación a semifinal por penales. La euforia fue tal, que se animó a bajar al vestuario, saltándose el protocolo, para abrazarse uno a uno con todos los futbolistas del combinado balcánico.

La presencia de la mandataria es casi infalible: fue a todos los partidos del torneo salvo a la semifinal ante Inglaterra, por estar en la cumbre de la Otan en Bruselas. Donde le regaló al presidente estadounidense, Donald Trump, y a la primera ministra británica, Theresa May, camisetas de la selección de Croacia con sus respectivos nombres.

Sin embargo, el dato más llamativo es que pagó de su propio bolsillo los boletos en clase turista de sus vuelos a Rusia para ver los partidos. Y no sólo eso, sino que también compró con su dinero las entradas a los encuentros que asistió y hasta se descontó de su sueldo los días que no asistió a trabajar por ir a la cancha.

Obviamente Grabar-Kitarović no se perderá de ninguna manera el partido de fútbol más importante de la historia de su país.

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