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03/03/2019

Fútbol y carnaval, del otro lado del río

Agarrate Catalina, una de las murgas más reconocidas de Uruguay. //@LaCatalinaok

La murga y la pelota son dos pasiones que los uruguayos y uruguayas asumen como inherentes a su ser nacional. Dos símbolos de la cultura popular.

Hay dos cuestiones que en Uruguay se mezclan, conviven e incluso compiten: la murga y el fútbol. Son, en todo caso, dos pasiones que los uruguayos y uruguayas asumen como inherentes a su ser nacional. Están reflejadas en el interminable repertorio de sus cantores –desde Zitarrosa hasta Jaime Ross, desde Tabaré Cardozo hasta No Te Va Gustar– y en cada febrero se homologan, se actualizan y quedan ahí, arriba de los tablados populares y los tablados comerciales que construyen “el carnaval más largo del mundo”.

Entre los últimos días de enero, todo febrero y los primeros días de marzo, miles de uruguayos –y también algunos argentinos– llenan los escenarios donde los murgas presentan los shows que ensayan y preparan durante todo el año. En poco más de un mes, según las últimas estadísticas, asiste más público al Teatro de Verano y a los demás tablados que a los estadios de fútbol en todo el campeonato uruguayo.

Estos dos símbolos de la cultura popular uruguaya a veces se unen y ofrecen historias como la del arquero Fernando Laforia, quien hace dos años dejó Atenas de San Carlos, el club con el que había ascendido a la Primera, para formar parte de La Gran Muñeca, una de las murgas más prestigiosas del otro lado del río. “Cuando me contrataron les aclaré que iba a hacer carnaval. Que pasara lo que pasara, ascendiéramos o no ascendiéramos, yo iba a hacer carnaval. Ascendimos y ya estábamos a casi un mes del arranque del carnaval. Y no me parecía bien dejar a la murga plantada. Yo me manejo así”, le dijo Laforia a Ovación, el suplemento deportivo del diario El País.

Laforia, que luego volvió a Atenas y después fue transferido al Bolívar, el club más popular de Bolivia, dijo aquella vez que le resulta imposible elegir entre la murga y el fútbol. “Es muy difícil. El fútbol también lo hice desde chico y es mi vida. Pero en carnaval disfruto mucho más, mis amigos están acá. Mi ambiente es mucho más carnaval que fútbol. El fútbol es muy complicado. El carnaval también, pero al no haber tanta plata en juego no se arrancan tanto la cabeza como en el fútbol”.

* * *

Como pasa desde siempre en el país vecino, el fútbol es un tema recurrente en todos los ámbitos. También en las murgas. Siempre existe algún chiste, alguna metáfora o directamente algún cuplé que lo contemple. En este verano, Agarrate Catalina le dedicó una parte de su espectáculo, Defensores de causas perdidas, a la organización del Mundial 2030, que tiene a Uruguay, Argentina y Paraguay como candidatos. Pero, claro, no fue una reivindicación de la postulación, sino un pedido desesperado para bajarse.

—Ya me imagino esas marchas que organizan, con esas orquestas todas desafinadas y los carteles, ¿viste los mosaicos? –empezó Martín Cardozo, uno de los murguistas de la Catalina.

—Sí.

—El nuestro va a decir: Uaraguay 3020. Porque somo’ así, le vamo’ a errar a las letras.

—O una H donde no va.

—Porque eso no es para nosotros, es para los chinos.

Después de varios minutos de charla, de sátira sobre la realidad política del otro lado del río, la murga termina su escena con una súplica:

“El papelón es algo inminente

busquemos urgente un práctico plan.

Hay que pensar de forma optimista,

estamos a tiempo… de echarnos pa’ atrás”.

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