Se terminó el misterio y el hermetismo que generó la reunión de urgencia que hubo en la sede de la Confederación Sudamericana de fútbol (Conmebol). La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Flamengo no se jugará en el estadio Nacional de Santiago de Chile.
La grave crisis socio-política que estalló en pleno mandato de Piñera azota al país trasandino, donde se siguen suspendiendo eventos de convocatoria masiva.
Además, esta semana tomó fuerza la convocatoria para boicotear el partido, por lo que los dirigentes del fútbol sudamericano se vieron forzados a tomar la decisión de mudar el duelo decisivo a otro país.
El Monumental de Lima, donde se presenta como local Universitario de Perú, es el elegido para recibir el cruce que coronará al campeón de la Libertadores 2019. El mismo será el día pactado, el próximo sábado 23 de noviembre y comenzará a las 17:00.
Asunción fue otra de las candidatas, aunque con menos ventaja porque será la sede de la final de la Copa Sudamericana que protagonizarán Colón de Santa Fe e Independiente del Valle el próximo sábado 9 de noviembre.
Desde la Conmebol ratificaron que se mantiene el formato de partido único en un estadio neutral. La aclaración fue para tirar por la borda el rumor que se generó sobre la posibilidad de volver al estilo ida y vuelta en las canchas de los clubes finalistas.
CV
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