El automovilismo nacional está de luto tras la partida de Tulio Crespi, quien falleció a los 88 años luego de dedicar más de seis décadas a la construcción artesanal de vehículos de competición y al desarrollo de la industria de los fierros en el país.
Su historia con la velocidad comenzó desde muy joven, impulsado por su hermano Humberto "Nenín" Crespi. Aquella chispa inicial se transformó en una vocación inquebrantable que lo llevó, en 1961, a instalar su primer taller en Palermo Viejo. A partir de allí, su ingenio no se detuvo: apenas dos años después dio vida al Tulia 1, un monoposto inspirado en un pequeño NSU que no solo diseñó, sino que también decidió pilotear. En su debut absoluto como corredor en el Autódromo General San Martín, se alzó con la victoria a bordo de su propia creación.

Tulio Crespi, sus obras maestras y la consagración en Balcarce
A lo largo de su trayectoria, el apellido Crespi se convirtió en sinónimo indiscutido de la Fórmula Renault y de los chasis que nutrían a diversas categorías nacionales. Entre sus creaciones más recordadas destaca el Petiso, nacido tras un grave accidente que destrozó el Torino de Turismo Carretera de Nasif Estéfano en 1967. Lejos de limitarse a una simple reparación, Tulio modificó la silueta del auto, acortándolo y bajando su techo para crear una carrocería completamente renovada que más tarde inspiraría modelos de calle como el Tulia GT y la Tulieta GT, llegando incluso a exponer en el Salón del Automóvil de París de 1976.
Por recomendación directa del quíntuple campeón mundial Juan Manuel Fangio, trasladó su base operativa a Balcarce durante la década de 1980. En su fábrica sobre la Ruta 226, junto al apoyo incondicional de su familia, consolidó un taller icónico que superó los 2.000 vehículos construidos para categorías como el Turismo Carretera y el TC2000.
¿Por qué el GP de Azerbaiyán se corre un sábado?: El motivo detrás del cambio en la Fórmula 1
Del taller local a la superproducción de Netflix sobre Senna
Uno de los capítulos más resonantes de sus últimos años tuvo proyección global. La maestría del clan Crespi llamó la atención de la industria internacional para formar parte de "Senna", la serie biográfica sobre el legendario piloto brasileña producida para Netflix.
Desde la planta balcarceña, Tulio y sus hijos asumieron el monumental desafío de construir 22 réplicas exactas de los monoplazas que marcaron la carrera de Ayrton y sus principales rivales. Para ello, fabricaron chasis a escala real, adaptando componentes mecánicos, suspensiones, frenos y motores para que los vehículos resistieran las exigencias de rodaje en las filmaciones.

La emotiva carta final de un "laburante del fierro"
Antes de su fallecimiento, Crespi dejó por escrito un mensaje íntimo donde pidió ser recordado por su obra y su pasión, definiéndose a sí mismo con orgullo: “Un laburante del fierro”.
En sus líneas finales, dejó un agradecimiento eterno a su círculo íntimo, colaboradores y pilotos, junto a una reflexión que resume su paso por este mundo: “Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?”. Además, confirmó que la continuidad de su legado quedará en manos de sus hijos y cerró con un aliento eterno para las nuevas generaciones: “Sigan haciendo ruido. Sigan armando autos en talleres chiquitos pensando que pueden ganarle a los grandes, porque yo pude y lo hice”.
BP
El ultimátum de Doriane Pin: la piloto de Mercedes puso fecha límite para su llegada a la Fórmula 1
Cómo es Bakú, el callejero en el que Franco Colapinto sumó sus primeros puntos en Fórmula 1
"Estaba en negativo": Colapinto contó cuánto cobraba en su primer año en la Fórmula 1 y por qué perdió plata
¿Por qué el GP de Azerbaiyán se corre un sábado?: El motivo detrás del cambio en la Fórmula 1