El automovilismo se jacta de ser uno de los pocos deportes donde hombres y mujeres compiten en igualdad de condiciones técnicas. Sin embargo, la realidad de la Fórmula 1 marca una brecha implacable: hace 35 años que ninguna piloto ocupa un asiento como titular en una escudería de la élite mundial.
En este contexto de sequía, la francesa Doriane Pin (campeona de la F1 Academy en 2025 y piloto de desarrollo de Mercedes) se puso una meta temporal muy concreta para romper con la tendencia. En una entrevista concedida a la serie Mercedes In Convo With Kids, la joven de 22 años aseguró que se ve compitiendo en la máxima categoría en un plazo de cinco años.
"Sería genial. Abriría puertas a todas las chicas que quieran ser pilotos de Fórmula 1", afirmó Pin, destacando que su ambición busca trascender lo individual para fomentar una mayor diversidad en un ambiente históricamente dominado por hombres. Su nombre cobró aún más fuerza en abril de 2026, cuando se convirtió en la primera mujer en conducir un monoplaza de la escudería de Brackley al completar 200 kilómetros a bordo del W12 en Silverstone, bajo la atenta mirada de ingenieros y referentes del equipo como Andrew Shovlin.
Los antecedentes y el filtro económico: por qué es tan difícil llegar
Para entender la magnitud del desafío de Pin hay que repasar los libros de historia de la categoría. En 76 años de vida de la F1, apenas cinco mujeres lograron subirse a un monoplaza en el marco de un fin de semana de campeonato, y solo dos largaron carreras puntuables: las italianas María Teresa de Filippis (década del 50) y Lella Lombardi (quien sumó medio punto en el GP de España de 1975). Las últimas apariciones en ensayos oficiales o pruebas privadas correspondieron a figuras como Susie Wolff (2014) y Jessica Hawkins (2023).
Detrás de esta escasa representación se esconde un combo complejo de barreras estructurales. Diversos estudios especializados, como los impulsados por la organización More Than Equal (cofundada por el ex subcampeón David Coulthard), apuntan directamente al financiamiento como el principal escollo.
Las estadísticas indican que las mujeres reciben menos del 1% del total de los patrocinios en el automovilismo. Los inversores suelen percibir un riesgo financiero mayor al apostar por niñas o adolescentes en las etapas formativas, lo que trunca sus carreras antes de llegar a la antesala de la F1. A esto se suma una base piramidal muy desigual, donde el karting infantil cuenta desde el inicio con una abrumadora mayoría masculina.
BP
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