martes 18 de mayo de 2021
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BáSQUET | 21-10-2020 13:00

Sergio Hernández: "Cuando era pibe, era villero a mucha honra"

El entrenador de la selección argentina de básquet recordó sus orígenes humildes en Bahía Blanca.

Sergio Hernández goza de un presente magnífico como entrenador jefe de la selección argentina de básquet pero antes de los éxitos tuvo que recorrer un camino que no fue fácil y relató cómo fue su niñez y adolescencia en su Bahía Blanca natal. Oveja escribió un texto para la revista La Garganta Poderosa, que festeja su edición número 100. 

"Yo vengo de Villa Mitre, Bahía Blanca, que en mis tiempos era un barrio bien barrio. Ahora está mejor, pero cuando era pibe, yo era villero a mucha honra. Teníamos etapas en casa: a veces bien económicamente y otras tantas en la pobreza, sin términos medios", comenzó Hernández, de 56 años. 

El exitoso entrenador de básquet, que ostenta el récord de ser el más ganador de títulos en la Liga Nacional (6), agregó cómo fueron sus comienzos en el deporte que lo hizo famoso. "Recuerdo que el club estaba a dos cuadras y sólo tenían fútbol y básquet; podríamos decir que nací con una pelota naranja debajo del brazo. Aprendí que el deporte educa. Hay roles que debemos respetar, jerarquías, reglas, disciplina, ser solidarios. Así es como un equipo forma valores humanos".

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Sergio Hernández posa con la pelota de básquet para la revista La Garganta Poderosa. 

Por otra parte, Oveja Hernández se refirió a problemáticas sociales como la desigualdad y los derechos básicos de la humanidad como tener agua potable, gas o electricidad. 

"Yo viví mi adolescencia en dictadura, entonces, si me preguntaban de más joven sobre la desigualdad, les hubiese dicho que para 2020 todo sería mucho mejor, que no habría tanta diferencia entre ricos y pobres. Y la realidad es que yo noto que cada vez hay más gente con un egoísmo que daña y que incluso lo hacen intencionalmente, eso es muy grave", apuntó en la publicación de la Garganta Poderosa

"Los que tenemos privilegios no somos conscientes de que llegamos a casa y tenemos agua potable cuando abrimos una canilla. Algo tan básico que resulta inimaginable que otras personas no lo tengan. Sin embargo, me asusta más que el agua, la electricidad o el gas no sean derechos adquiridos. Y que haya gente como Ramona de la Villa 31 pidiendo agua, nos debe causar mucha vergüenza como humanidad", completó el entrenador. 

FH

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