lunes 23 de febrero del 2026

Cómo ganó Pep la guerra psicológica

Los roles se invirtieron: ahora es Guardiola quien saca ventaja en los micrófonos. Su táctica es pasarle la presión al otro. El sugestivo silencio de Mou.

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Analizó en abril de 2007, en una entrevista en el Daily Mail, el psicólogo Andy Barton, dueño de la consultora The Sporting Mind: “José Mourinho inventa enemigos, y lo hace adrede, para acaparar las primeras planas de los diarios”. En un artículo publicado en febrero de 2010 en Sport Magazine, Barton y el biógrafo de Mourinho, el periodista Patrick Barclay, escribieron que para el entrenador del Real Madrid, “un maestro de los juegos mentales”, el eje es “amigo-enemigo”. Así, Mourinho exasperó ya a medio mundo, aun al mismísimo Josep Guardiola, que un año atrás, en una conferencia de prensa previa a un Real Madrid-Barcelona por la Liga de Campeones de Europa, se desencajó: “En esta sala, él es el puto amo. Fuera del campo, ha ganado. Cuando juego contra él o veo sus partidos por televisión, quiero aprender muchísimo. Fuera, pretendo aprender poco”.

Era una verdad a medias, porque, a la larga, sí aprendió de él: desde hace dos meses, cuando el Real Madrid le sacó diez puntos de ventaja al Barcelona, Guardiola aplica la psicología inversa y presiona así al equipo que dirige Mourinho. Le funcionó: si el Barcelona derrota hoy al Real Madrid, la distancia entre ellos se va a reducir a apenas un punto con doce en disputa.

A la caza del puntero. El 12 de febrero, el Real Madrid venció 4-2 al Levante. Un día antes, el Barcelona había caído 3-2 con el Osasuna. La ventaja, entonces, se amplió a diez puntos, y Guardiola consideró, todavía menos maquiavélico que abatido: “La Liga es imposible”.

El Real Madrid tropezaría recién un mes después, cuando empató 1-1 con el Málaga. Ya a ocho puntos, Guardiola insistió: “Sigo pensando lo mismo: que no ganaremos la Liga. No se engañen: el Real Madrid va a perder poquísimos puntos de acá en adelante”. Pero el equipo que dirige Mourinho volvió a tropezar a la fecha siguiente, cuando empató 1-1 con el Villarreal. Sin embargo, Guardiola, que no come vidrio ni es una carmelita descalza, no se apartó del libreto: “Soy catalán y soy pesimista. No nos podemos confundir: seis puntos con el Real Madrid son muchos, muchos puntos. No podemos pensar que van a empatar cada día”.

A la vez, Mourinho, raro en él, no respondía. Hasta dejó de asistir a las conferencias de prensa (sin ir muy lejos, ayer, en la previa del clásico, mandó a su ayudante de campo, Aitor Karanka). Tal vez, porque “se sobrevalora la habilidad de Mourinho en el uso de juegos mentales”, como escribió en septiembre de 2010 el periodista Sid Lowe, en la revista estadounidense Sports Illustrated. Argumentó Lowe: “Para el director del diario Marca, en su campaña por beatificar al entrenador, los que lo acusan de arrogante y hasta de loco deberían recordar que Mourinho no hace nada de gusto, sino que siempre tiene una razón. Pero a veces, las excusas de Mourinho son sólo excusas. Su enojo, enojo. Sus acusaciones, paranoia. Porque Mourinho es humano”.

De última, lo que llama la atención es que Mourinho no embista contra el Barcelona, su archirrival por antonomasia (“Figo ya puede venir a Barcelona tranquilo, porque ahora el enemigo público número uno soy yo”, supo decir dos años atrás). Ya ni ironiza, siquiera, como cuando en diciembre de 2011 le respondió a Dani Alves: “Todos tenemos que aprender de la gente inteligente. Lo que ha dicho Alves no lo diría mejor Einstein. Ha sido un portugués el que ha descubierto su país, pero es cierto que no fue un portugués el que inventó el fútbol. Tiene toda la razón, no he inventado nada”.

La caída del Real Madrid (es un decir, porque el equipo no pierde) se acentuó el domingo 8, cuando volvió a empatar (0-0 con el Valencia) y el Barcelona se puso a cuatro puntos. Pero Guardiola, exasperante ya, la siguió: “Ellos son los máximos favoritos, porque nadie le ha descontado en la historia diez puntos al Real Madrid. Vendrán al Camp Nou sabiendo que si ganan acá serán campeones de Liga. Ahora las dificultades para nosotros serán mayores que cuando estábamos a diez puntos. Cuatro puntos todavía es una ventaja importante”. Complementó ayer: “La Liga está en manos del Madrid. Si ganan o empatan, será suya. Nosotros ya hemos cumplido, y la gente no nos puede achacar nada. Pase lo que pase, ya hemos ganado”.

Pero Guardiola ya había golpeado el viernes 13 a Mourinho donde más le dolía: “En 2009, el Real Madrid del señor Pellegrini hizo una temporada para ser campeón. Pero la Liga la gana uno”.

El Barcelona, esa vez.

El duelo más esperado de una liga de dos. Es una batalla aparte la que van a entablar hoy Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, cuando se enfrenten el Barcelona y el Real Madrid por la fecha 34 de la Liga de España. Por lo pronto, pelean para ver quién va a terminar como goleador de la competencia: están empatados, con 41. Por si acaso, de dos goleadores letales se escribe: en lo que va de temporada, el argentino suma 63 goles en 53 partidos, mientras que el portugués, 53 en 49. Messi, además, lleva 25 asistencias en la Liga, contra 14 de Ronaldo. No por nada, de última, es más que probable que compitan por el Balón de Oro que entrega la FIFA (Messi lo ganó las últimas tres veces, y Ronaldo, la anterior, cuando jugaba en el Manchester United).

La pelea, además, es por la Liga: cuando restan 15 puntos en disputa, el Real Madrid le lleva cuatro al Barcelona, campeón en las últimas tres temporadas. Llegan mal, sin embargo: por las semifinales de la Liga de Campeones de Europa, el Real Madrid perdió 2-1 con el Bayern, en Munich, mientras que el Barcelona perdió 1-0 con el Chelsea, en Londres.

El clásico de hoy va a tener una audiencia televisiva de alrededor de 400 millones de personas, según se estimó en el diario As.

Textuales. “La solución contra nosotros es que nos saquen la pelota. Pero en condiciones normales, sabemos que tarde o temprano vamos a marcar”, dijo el mediocampista Xavi Hernández en una entrevista con el diario francés L’Equipe. Aitor Karanka, ayudante de campo de José Mourinho (que otra vez no asistió a una conferencia de prensa), comentó: “Sea cual sea el resultado de este partido contra el Barça, van a quedar cuatro partidos de Liga y nosotros vamos a seguir trabajando. Vamos a ir al ataque y a meter goles”.

De meter goles, el Real Madrid sabe: si anota hoy, va a batir la marca histórica de 107 en una Liga, que también le pertenecía al club (en rigor, a la famosa Quinta del Buitre, de la temporada 1989/90, con el galés John Benjamin Toshack, que hoy es el entrenador de la selección de Macedonia.

(*) Nota publicada en la edición impresa del Diario Perfil

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