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FúTBOL | 13-02-2020 12:06

El drama que vivió un ex jugador de Racing y Lanús antes de su retiro

Tuvo una larga trayectoria en el fútbol desde su debut en 1996 y breves pasos por la Academia y el Granate. Una profunda depresión lo encerró en su casa por tragedias familiares y poco después colgó los botines. Su historia

Mario Regueiro, ex futbolista uruguayo, contó el calvario que vivió antes de concretarse su retiro de la actividad profesional en 2015, en el mismo club en el que debutó en 1996: Cerro de Uruguay. En el 2010 llegó a Lanús y en julio del 2013 fue fichado por Racing Club por dos años.

Regueiro sufrió varias tragedias familiares. En 2011 dos sobrinos del jugador fueron asesinados por un ajuste de cuentas. Luego mientras jugaba en Racing, la hija de su hermana murió en un accidente de tránsito, tras lo cual la mujer de 43 años se suicidó.

"No me olvido que estuve dos años y medio con la depresión y fue muy profunda. Me costó mucho salir, se me hizo muy difícil en su momento y, gracias a Marcelo Roffé y a los psiquiatras que tuve, pude salir de esa situación. Arranqué el tratamiento en la Argentina, estando en Racing, y me hicieron muy bien. Ellos junto a mi familia", expresó el uruguayo en una entrevista con Olé. 

"Cuando yo arranqué la depresión no me di cuenta. Una vez que lo pude asimilar ya estaba enfermo. No tenía ganas de salir a la calle, me quería encerrar, tirarme a la cama y ni ver a mi mujer ni a mis hijos. Para mí no fue tan duro, porque, claro, estaba enfermo y no me daba cuenta", agregó.

Gracias a toda la ayuda que recibió y a su voluntad, Regueiro pudo salir adelante y retomó la actividad profesional en 2014, aunque poco tiempo después colgó nuevamente los botines y fue para siempre.

Actualmente, a cuatro años del pozo depresivo, hoy con 41 años y ya alejado completamente del fútbol, Regueiro vive en Montevideo. Allí atiende la juguetería que abrió junto a su esposa.

Fue la mejor decisión que pude tomar. Me ayudó a salir adelante. A mantener la cabeza ocupada. Necesitaba matar el tiempo y no quedarme en casa”, expresó.

Su recuerdo de Lanús. "El Granate es mi casa. Lo siento así, es mi familia. Tuve la suerte de ir a ver varios partidos y el cariño que me da la gente es inmenso. Me tocó una parte humana muy cálida. Al principio me costó adaptarme, y más allá de que luego puede levantar el nivel, nunca me reprocharon nada".

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