Periodista
Eduardo Coudet llegó sabiendo que la obligación estaba clavada como un cartel en la frente: River tenía que volver a jugar finales. Lo que no imaginó fue que le iba a costar tanto el camino. Sin embargo luego de 14 partidos donde desde los números no defraudó para nada -va primero en la Sudamericana invicto y está entre los cuatros mejores del Apertura- tiene derecho a soñar y sobre todo tiene razones para que su ilusión no llegue tiradas de los pelos de la historia.
A pesar de tantos partidos sufridos y padecidos (8 sobre los 14 que jugó) el aura del triunfo siempre sobrellevó bien los latigazos del mal modo de juego. Podía ser insultado pero al final lo aplauden. Ese valor puede ser azaroso si se da un par de veces, pero si hay una constante puede ser medido como capacidad del equipo para sentirse ganador aún en el flojo partido. Esto significa que rueda la sensación que el equipo no va a perder aunque juegue pésimo y que algo diferente tiene que lo lleva a ganar, algo que le pasó en varios partidos del ciclo Coudet.
Hay nombres propios también que acompañan esas ilusiones grupales. Santiago Beltrán es quizá el más indicado para ser nombrado. Sin dudas es el mejor del año y posiblemente esté en el podio del fútbol argentino. Un hallazgo que rompió todas las reglas. Con Beltrán en el arco River tiene un valor agregado porque para hacerle un gol lo tiene casi que acribillar.
Acuña es otro que está en su modo mundial. Hace un mes o dos pedían que se vaya y hasta hubo rumores de pelea con Gallardo. Hoy es casi un ídolo. Contra Gimnasia corearon su nombre por primera vez. El Huevo sabe que si le va bien es ficha segura en la selección. También hay otro que estaba a los tiros con la gente y el Chacho no sabía qué hacer porque le tenía confianza ciega. Contra Gimnasia fue aplaudido y jugó como hacía rato no lo hacía.
Otro argumento para verse con festejos al final del semestre es que llega a esta instancia con jugadores aptos que sufrió por sus bajas como Fausto Vera -el polifuncional- y Seba Driussi -el goleador- y otro que levantaron el nivel de su juego contra el Lobo como Rivero, Martínez Quarta y Galván. Nombrar a Moreno es una obviedad porque como el arquero siempre juega bien y rinde. Allí radica otra de las raíces que quieren hacer crecer el laurel de la corona.
Pero también es verdad que hay puntos flojos, que son menos que antes, pero que están. La acumulación de juego sobre pocos jugadores que hacen tener lesiones musculares que ya pasaron. Acuña pidió el cambio los últimos dos partidos, Montiel tuvo que ser resguardo, Driussi y Colidio no completaron los 90 minutos y Juanfer entró poco luego de haber estado desgarrado y jugar mucho contra San Lorenzo por el alargue.
Y finalmente es verdad que hay muchos pibes que deben ser el recambio en estos momentos donde se necesita más experiencia. Freitas, Juan Cruz Meza, Lencina, Pereyra, Silva, Subiabre, Kendry Páez y Ulises Giménez, están siempre ahí para aportar minutos que bien podrían ser para gente con más trayectoria. Pero jugadores como Galoppo, Castaño, Pezzella o Maxi Salas no logran meterse en la competencia interna y obligan a apurar proceso de chicos que podrían entrar con mejores ambientes de crecimiento.
Con este panorama y a la espera del partido contra Rosario Central del sábado, el Chacho más que nunca va a definir el equipo sobre la hora del partido porque tiene jugadores al límite del cansancio y porque no hay tiempo de recuperación. Pero con todo esto las razones para soñar siguen aumentando su cotización.
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