Periodista
Mientras no le cierra la puerta al mercado de pases y deja abierta la posibilidad de alguna sorpresa, el Muñeco trabaja con un plantel pensado para mutar tácticamente sin perder identidad. Él mismo lo dejó claro puertas adentro y también en público: “no podemos no tener un estilo”. Esa marca que River perdió en el último tiempo es la que Gallardo pretende recuperar: tensión, presión alta, espacios reducidos en ataque, explosión y la clásica presión tras pérdida.
El esquema base: 4-3-1-2
El punto de partida es una línea de cuatro defensores, un volante central, dos internos, un enlace suelto y dos delanteros, con uno de ellos capaz de retrasarse para asociarse. En síntesis, un 4-3-1-2.
La defensa estaría integrada por Montiel, Martínez Quarta, Rivero y Viña o Acuña. En el mediocampo, Aníbal Moreno como volante central, Fausto Vera como interno con capacidad de jugar también de cinco, y un tercer volante por izquierda que puede ser Galoppo, Castaño, Lencina o Galván. Juanfer Quintero aparece como enlace, con Driussi como delantero móvil y Colidio o Maxi Salas como segunda punta.
La variante: 4-2-3-1
Desde ese esquema, River puede pasar a un 4-2-3-1 sin modificar demasiados nombres. La defensa se mantiene, con un doble cinco compuesto por Moreno (más posicional) y Vera (más agresivo en la presión).
Por delante, pueden jugar Juanfer, Galván o Lencina, acompañados por Colidio y con Driussi o Salas como referencia de área. En ese tridente ofensivo también aparece Subiabre, de gran pretemporada, como opción para ocupar el extremo izquierdo. La posibilidad de pasar de un sistema a otro durante el mismo partido es una de las claves que Gallardo valora en este plantel.
La línea de tres, una carta puntual
Otra variante que el DT ya utilizó en etapas anteriores es la línea de tres. Allí cobra importancia el rol de Juan Portillo como líbero, una función en la que Gallardo confía y que ya probó. Martínez Quarta y Rivero pueden actuar como stoppers, con los laterales proyectados en la mitad de la cancha.
Ese esquema puede mutar entre un 3-4-3 y un 3-4-1-2, con un doble cinco integrado por Vera y Moreno, o incluso Galoppo, y los mismos nombres ofensivos ya mencionados, sin descartar el tridente Colidio-Driussi-Salas.
Los pibes, una prioridad
En todo este armado aparece un factor clave para Gallardo: los juveniles. El DT habló recientemente de la necesidad de cuidarlos y administrar sus procesos. Santiago Beltrán es el primero en la lista: su historia es conocida y empieza a tener minutos tanto por el contexto de lesiones como por su buen rendimiento en la pretemporada.
En defensa, Facundo González y Ulises Giménez, que inicialmente podían salir a préstamo, se quedarán en el plantel. Ambos pueden jugar como zagueros, laterales o incluso en una línea de tres, razón por la cual River no avanzó por otro refuerzo tras caerse lo de Romaña.
Galván es otra apuesta que se queda, con ecos de los recorridos que tuvieron Enzo Fernández y Lucas Beltrán tras sus préstamos. Lencina también está en la consideración, mientras que Thiago Acosta, Jaime y Ruberto aparecen como proyectos a cuidar y sumar minutos. Todos ellos tienen lugar como recambio en los distintos esquemas que Gallardo tiene en carpeta.
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