El fútbol tiene esos momentos de justicia poética o de drama absoluta, y a River le tocó vivir ambos en apenas diez minutos de locura en Venezuela. Minutos antes del heroico gol de Maxi Salas, Santiago Beltrán se fue expulsado y Matías Viña tuvo que ponerse los guantes de arquero.
A los 40 minutos del segundo tiempo, un pelotazo largo encontró a la defensa de River mal parada. Beltrán salió desesperado a cortar fuera de su área, pero se llevó puesto a Joshuan Berríos con una dureza que no dejó margen de duda.
Aunque en primera instancia el árbitro Derlis López mostró la amarilla, el VAR llamó al juez paraguayo a la pantalla. Tras revisar la repetición del impacto, el veredicto fue lapidario: roja directa para el arquero de River.
El silencio se apoderó del banco de suplentes de Eduardo Coudet, que ya había agotado sus cinco variantes y no tenía forma de hacer ingresar al suplente. En medio del desconcierto, surgió Matías Viña.
Mientras el cuerpo técnico buscaba respuestas, el lateral uruguayo tomó la iniciativa. Se sacó la camiseta rojiblanca, recibió la verde de arquero y se calzó los guantes.
Fueron diez minutos de tensión pura, donde el uruguayo tuvo que ordenar una defensa que se multiplicaba para que no le llegaran remates. La épica se completó a los 50 minutos. Con Viña custodiando, el equipo sacó fuerzas de donde no tenía para un último contraataque que Maximiliano Salas cambió por gol. El resto fue historia.
FMZ
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