Hay incorporaciones que se explican con números y otras que tienen una historia detrás. La llegada de Thiago Almada a River tiene ambas.
El Millonario desembolsó 20 millones de euros para quedarse con el mediocampista del Atlético de Madrid, quien firmó contrato hasta diciembre de 2030 y se convirtió en la transferencia más cara de la historia del fútbol argentino. Pero su llegada tiene un condimento especial que excede al mercado de pases.
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En las últimas horas, Almada publicó en Instagram una fotografía de 2004, cuando era apenas un chico y visitaba el River Camp junto a su tío, Alejandro, quien había formado parte de las Inferiores del club y llegó a entrenarse con la Primera.
Detrás de aquel pequeño Almada aparecen varios futbolistas que luego tendrían carreras profesionales, entre ellos Diego Buonanotte, José San Román, Leandro Depetris y Darío Sand.
La imagen tomó otra dimensión después de que el propio Almada contara durante su presentación que su tío “jugó en Reserva e hizo pretemporada con Primera” y que él solía ir al club junto a sus abuelos. Más de dos décadas después, aquel chico que miraba desde afuera volvió a River, pero esta vez como protagonista.
El debut ante Argentinos Juniors mostró por qué River apostó tan fuerte. Almada fue titular, jugó 83 minutos y participó activamente en el triunfo 2-0. Se movió por la izquierda, se asoció con Ángel Correa y aportó precisión, pelota parada y desequilibrio. No convirtió ni asistió, pero dejó señales interesantes en un equipo que necesitaba justamente eso: un futbolista capaz de romper líneas, generar juego y darle otra velocidad al ataque.
Su verdadero impacto, de todos modos, se verá con el tiempo. Con 25 años, experiencia en Atlanta United, Botafogo, Lyon y Atlético de Madrid y un Mundial ganado con Argentina, Almada no llega a River para ser una apuesta a futuro: llega para ser protagonista.
Y el contrato hasta 2030 demuestra que la dirigencia lo piensa como una pieza central del proyecto. River no incorporó solamente a un campeón del mundo. Incorporó jerarquía, presente y, sobre todo, la posibilidad de construir alrededor suyo el futuro del equipo.
La foto de aquel chico en el River Camp lo resume de la mejor manera: Almada ya había estado en River. Ahora le toca escribir su propia historia con la banda.
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