En el partido que inauguró la 17ª fecha del Apertura, All Boys doblegó hoy 2-1 a Banfield en Floresta, donde al final una agresión mutua entre el volante local Hugo Barrientos y el delantero banfileño Rubén Ramírez terminó con este último ensangrentado, furioso y llorando.
Favio Segovia, en contra, a los 11 minutos, y Mauro Matos, a los 31, ambos en el primer tiempo, marcaron los goles de All Boys, en tanto que Gabriel Méndez, a los 23 del complemento, descontó para un Banfield que bien pudo empatarlo en el segundo tiempo.
Con los tres puntos conseguidos este viernes All Boys igualó, con un partido más, la línea de Newell's Old Boys, River Plate y el Racing Club, con 25 puntos cada uno, mientras que Banfield quedó prácticamente sin chances de ingresar a la Copa Libertadores 2011.
La nota lamentable llegó sobre el final cuando Rubén Ramírez le arrojó un puntapié sin pelota a Barrientos y el mediocampista de All Boys le aplicó un codazo con el que le cortó el pómulo izquierdo, y lo dejó con su cara llena de sangre.
La escena se produjo sin que lo advirtieran el árbitro Pablo Lunati y sus colaboradores. De hecho, enseguida y sin sancionar nada el juez hizo terminar el partido y recién entonces el episodio atrajo la atención, ya que Ramírez, ensangrentado y desencajado, tuvo que ser contenido por varios compañeros durante algunos minutos para frenar su sed de revancha.
La cosa siguió en zona de vestuarios, donde Ramírez y el ayudante de campo banfileño Javier Sanguinetti se tomaron a golpes con policías cuando intentaban entrar al vestuario de All Boys en busca de Barrientos.
All Boys pudo ganar este partido por buen margen, pero cometió un gran error: en el segundo tiempo se refugió en su campo y permitió que Banfield, con más voluntad que juego, se pusiera a tiro del empate. En el primer período, con un poco de Matías Pérez García, Matos y Sebastián Ereros, el equipo anfitrión desbordó a la visita, que nunca logró afirmarse en defensa.
En el primer minuto de juego, no obstante, la terna arbitral no advirtió una doble falta dentro del área de Eduardo Domínguez que debió haber sido sancionada con penal para el Taladro: primero, el defensor le pegó un puntapié a Ramírez, y luego tocó la pelota con la mano.
A partir de allí, todo fue del albo, que en media hora ya ganaba 2-0. Sólo parecía cuestión de que se lo propusiera para que estirara la ventaja, pero todo cambió en la segunda parte. Allí, Banfield no tuvo fútbol (Walter Erviti y Marcelo Carrusca jugaron un partido para el olvido), pero mostró voluntad y un jugador que desequilibró: Gabriel Méndez.
En la primera chance de Banfield, el arquero de All Boys le tapó un remate a Carrusca, y en la segunda llegó el gol: a los 23 minutos, Méndez, desde afuera del área grande, sacó un zurdazo mordido que terminó con la pelota dentro de la red, ante un Cambiasso que se confió y reaccionó tarde.
Banfield fue en busca del empate, pero se topó con la defensa de All Boys y sus propias limitaciones. Y así, el partido terminó sin novedades en el marcador. Aunque, está claro, en el final pasó de todo.