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05/05/2015

La gloria como entrenador los espera

Los dos triunfaron como jugadores y buscan repetir como entrenadores. Ambos van por el buen camino pero el que avance en la Copa Libertadores dará un paso enorme.

Gallardo y Arruabarrena vivieron las otras definiciones de Copa como jugadores. Grato recuerdo para el Vasco en 2000 y muy amargo para el Muñeco en 2004. Videos.

Rodolfo Arruabarrena no tiene tiempo para disfrutar la victoria por el torneo local. Marcelo Gallardo no puede darse el lujo de lamentarse por haberse ido sin nada de La Bombonera. Al mismo tiempo que se escuchan las repercusiones de los goles de Pavón y Pablo Pérez, la mira ya está puesta en lo que sigue.

Lo que viene es lo más importante, lo que quedará en el recuerdo de todos, gane quien gane. Y ambos entrenadores no necesitan que nadie les explique lo que significa una instancia de eliminación directa ante el rival de toda la vida. Y no sólo por el reciente cruce por la Copa Sudamericana que los tuvo como entrenadores.

Como jugadores, los dos están claramente identificados con el equipo que hoy dirigen. Por eso lo viven de manera diferente y aquellos recuerdos son imborrables. Para Arruabarrena hacer memoria significa toparse con uno de los momentos más emocionantes que vivió el simpatizante Xeneize. Para Gallardo es un ejercicio desagradable volver a verse, con una actitud muy lejana a la filosofía que él pregona.

El Vasco disputó once Superclásicos con cinco triunfos, tres empates y tres derrotas y se dio el gusto de convertir un tanto. Justamente, el último que lo tuvo como protagonista fue el 24 de mayo de 2000, cuando Boca eliminó a River en cuartos de final y luego se consagró campeón de América tras vencer al Palmeiras por penales. En el partido de ida ante los brasileros, hizo los dos goles que lo transformaron en ídolo antes de continuar su exitosa carrera en Europa.

El Muñeco participó de la semifinal de 2004, en la que terminó pasando Boca por penales. Pero el hoy entrenador Millonario sólo disputó el partido de ida ya que fue expulsado en una jugada que, tristemente para él, será recordada por siempre como El Arañazo de Gallardo a Abbondanzieri.

En total, jugó 16 Superclásicos con cuatro victorias, cinco igualdades y siete caídas.  Convirtió tres goles (dos de tiro libre y uno de penal), pero sin dudas su mayor logro en duelos directos lo tuvo como entrenador el año pasado cuando eliminó a Boca en la Copa Sudamericana.

Como jugadores se enfrentaron en cinco Superclásicos, con tres triunfos Xeneizes, uno de River y una igualdad:

• Apertura 1994: Boca 0 – River 3

• Clausura 1995: River 2 – Boca 4

• Apertura 1997: River 1 – Boca 2

• Apertura 1998: River 0 – Boca 0

• Clausura 1999: Boca 2 – River 1

Como entrenadores, el historial también favorece a Arruabarrena (contando los partidos de verano) pero el de mayor peso se lo llevó Gallardo en la Sudamericana.

La historia se seguirá escribiendo y no hay lugar para dos vencedores.

(*) de la redacción de 442

 

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