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14/05/2016

Fútbol y literatura: la palabra del escritor Aimar

Relax. El ex volante no pudo volver a jugar como quería. Hoy parece más relajado. // Cedoc.

De los pies a las manos. El ex jugador es autor de uno de los cuentos del libro Pelota de papel. Habla de su nuevo rol y de su pasado.

Se sentó enfrente de la hoja en blanco con los preconceptos propios de alguien que no se cree capaz de algo. Sin embargo, agarró el lápiz y lo transformó en una de las tantas obras de arte a las que acostumbró a los hinchas que lo aplaudían sin parar.

Pablo Aimar colgó los botines, se animó a escribir su cuento en el libro Pelota de papel y dialogó con PERFIL para hablar de su nueva vida fuera del fútbol.

—¿Cómo fue la experiencia de escribir?
—Cuando me invitaron a este proyecto, en el momento me pareció imposible que me saliera algo y fue muy complicado. Primero fueron tres líneas las que escribí y ahí ya sentía que había contado todo el cuento. Pero me ayudó mucho Ariel Scher y así salió algo.

—¿Te habías propuesto antes escribir algo?
—No, nunca. No creo tener el don de hacerlo. Hay gente que puede en trescientas páginas contar algo espectacular y otros que no podemos hacerlo. Ahora leo menos que antes. Porque cuando jugaba, en los viajes, o en las concentraciones, es donde más tiempo tenía para leer.

—¿Sufrías las concentraciones?
—No es que las sufría, porque si me escucha el que hace realmente un trabajo. Es que hay veces en que te pasas demasiadas horas encerrado por jugar dos horas al fútbol.

—Tenés mucha conciencia del privilegio que es ser jugador de fútbol.
—Es que es así. Todos se dan cuenta de que están haciendo una actividad por la que después pagás. Yo mañana voy a jugar con amigos y pago la canchita, y lo disfruto. La alquilamos para divertirnos. En el profesionalismo hay muchas presiones, muchas exigencias, que son las que tiene que haber. El hecho de haber vivido aunque sea 15 años de nuestras vidas cobrando por algo que ahora hacemos pagando es un claro ejemplo del privilegio.

—¿En tu último tiempo en River estabas más tranquilo que cuando arrancaste?
—No sé, pero no la pasé mejor, porque cuando empecé en el fútbol estaba entero y podía dedicarme a jugar. Pensaba menos de lo que lo hacía en el último tiempo y todo me salía más fácil. Era como más inconsciente. Cuando crecés ves más cosas, aprovechás la experiencia, pero hay momentos en los que querés hacer cosas que ya no podés.

Cuando habla de River se le iluminan los ojos. Un Aimar que reconoce que se fue a Malasia “porque veía que el último año en Lisboa estaba en inferioridad de condiciones con los demás” y que en ese lejano país hizo el click.

“Ahí me di cuenta de que quería entrar otra vez a la cancha de River. Y la verdad es que familiarmente fue espectacular, porque estuve ocho meses con mis hijos todo el día. Y al menos me saqué el gusto de jugar otra vez en River”.

—Y de ese retorno, ¿qué sensaciones te quedaron?
—Me quedan las ganas de haber jugado un poco más, pero si hubiera estado en condiciones. Hoy, que juego con amigos, podría hacerlo bien. Pero en ese momento, sobre todo esos últimos entrenamientos, que realmente no los disfrutaba, no era para seguir adelante.

—¿Y qué recuerdos te vienen a la cabeza de ese partido con Central?
—Era la felicidad de hacer algo que es adictivo. Entrar a una cancha, la de Estudiantes de Río Cuarto, con 5 mil o 7 mil personas, o la de River o a la de Racing o la de Sarmiento de Leones, donde se puede juntar mucha gente, es una sensación única. Me imagino lo que debe ser para un cantante, que tocan para doscientas personas de la misma manera que lo hace para una multitud. Me quedó la sensación de querer hacerlo un poco más, pero por lo menos me saqué las ganas.

—Si dentro de muchos años vienen y preguntan quién fue Aimar, ¿qué te gustaría que dijeran tus hijos?
—Espero que digan que soy incondicional. Yo lo soy, pero no sé si ellos lo saben. Espero que cuando les pregunten, ellos puedan decir: “Mi viejo es incondicional”. No quiero nada mas.

De la cancha al escritorio. Pelota de Papel es un libro de Planeta que reúne a 18 futbolistas, 18 prologuistas y 18 caricaturistas. Sebastián Domínguez, y el uruguayo Agustín Lucas fueron los encargados de que escriban Nahuel “Patón” Guzmán, Pablo Aimar, Gustavo Lombardi, Nicolás Burdisso, Sebastián “Papelito” Fernández, Juan Herbella, Javier Mascherano, Fernando Cavenaghi, el peruano Jorge Luis Cazulo; Kurt Lutman, Facundo Sava, Rubén Capria, Jorge Valdano, Jorge Sampaoli, Juan Pablo Sorin y Jorge Bermúdez.
Algunos de los escritores que presentan los cuentos son Ariel Scher, Eduardo Sacheri, Alejandro Dolina, Juan José Panno y Reinaldo Sietecase, entre otros. Domenech estará a cargo de la estética y lo acompañan los reconocidos Tute, Maicas, Gonzalo Rodríguez y Costhanzo.

(*) Nota publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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