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28/04/2019

El drama de la familia Sala: dos tragedias sin justicia

El caso de Emiliano Sala aún no se cerró. / AFP

El padre de Emiliano falleció de un paro cardíaco y la muerte golpeó una vez más a los Sala. A veces, el corazón no aguanta tanto dolor.

El 21 de enero. De Francia a Gales. Emiliano Sala partió rumbo a su nueva ciudad, tras realizar trámites y despedirse de sus ex compañeros de equipo. La avioneta en la que viajaba no logró atravesar el Canal de la Mancha y cayó en medio del mar. El futbolista, de 28 años, falleció en el accidente producto de traumatismos. Su cuerpo yació en el agua por dos semanas hasta que el equipo de rescate pudo localizarlo. El piloto que comandaba el avión todavía no apareció.

El dolor de los familiares se expandió y nos tocó a todos. El mundo del fútbol se conmocionó por la muerte de un jugador que estaba dando su salto de calidad en Europa y ascendía con el reciente traspaso a la Premier League. La familia de Sala tuvo que sufrir la incertidumbre de 15 días sin saber dónde estaba Emiliano, con la esperanza de que hubiera esquivado la tragedia y un milagro lo hubiera ubicado en alguna isla sin posibilidades de comunicarse. También padecieron el momento en que las autoridades decidieron abandonar la búsqueda por las “remotas posibilidades de supervivencia”. Duro golpe a la ilusión de una familia que confiaba en poder hallar vivo al santafesino.

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Personajes vinculados al deporte, políticos y multitudes a través de las redes pedían continuar el rastrillaje. Gracias a una importante campaña de donaciones, se estableció una búsqueda privada. Mbappé, Rabiot, Lucas Ocampos y varios jugadores más aportaron para llegar a los 300 mil euros que se necesitaban. Finalmente, el avión apareció y el desastre salió a la luz. Sin culpables, sin sentencias, sin paz. Así terminó la vida de un joven deportista que todavía tenía sueños por cumplir.

Es chocante hacer el repaso de esta tragedia. Una familia destrozada, un país envuelto en la tristeza, un fútbol de luto. Hasta que la muerte golpeó una vez más a los Sala. El viernes falleció Horacio, el padre de Emiliano, de un paro cardíaco. De nuevo, la oscuridad inundó el pueblo de Progreso, en Santa Fe. “Se nos terminó la ilusión”, había declarado Horacio cuando apareció el cadáver de Emiliano. El peso de la incertidumbre y la desazón por sentir que la impotencia es gigante durante dos semanas, para luego cerrar todo de la peor manera. A veces, el corazón no aguanta tanto dolor. El intendente de Progreso, Julio Müller, se sinceró en una entrevista para Radio La Red y consideró que Horacio “nunca pudo superar la muerte de su hijo”. Morir de tristeza.

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Cuando el dolor es tan grande y la esperanza se desmorona estrepitosamente como una avalancha y te arrastra en caída libre ante el irremediable final de un ser tan querido como un hijo, la tristeza corre en tus venas y te imposibilita una vida de tranquilidad. En la lógica, en lo que cualquiera se plantearía como “la ley de la vida”, no existe una situación así. Todos asumimos y sabemos que la muerte es inevitable. Estamos preparados para despedirnos de nuestros abuelos, de nuestros padres, tíos y más adelante de nuestros hermanos. Pero nadie te prepara para la muerte de un hijo. Asumir que ya no está quien criaste y viste crecer, un pedazo de vos, que considerás que va a acompañarte hasta tu partida, es un tornado de emociones negativas.

La familia Sala vio festejar los goles de Emiliano en una excelente temporada en Nantes, lo vieron crecer tanto como para destacarse en Francia y respirar esas ansias de romperla en Cardiff. Una familia que aún vive en el pueblo natal de Emiliano, que no abandonó las raíces. Una puede deducir el amor de los Sala con la gente que los cobijó durante esta horrible situación. Crecieron junto a Emiliano y sintieron la adrenalina de lo que iba a venir en su carrera. Toda esa hoguera de expectativas se apagó de golpe y solo quedaron las cenizas en el desastre.

Hoy, a más de tres meses de la caída del avión, seguimos sin saber quiénes fueron los responsables de autorizar el despegue en esas condiciones climáticas y con el avión en ese estado. Que haya justicia cuanto antes, para que tanto Emiliano como Horacio puedan descansar en paz.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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