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24/07/2019

Argentina discute pérdidas, China discute futuro

La Superliga china ya es un mercado que pisa fuerte en el fútbol mundial. // @nerazzurri109.

El deporte argentino debate gastos y pérdida de derechos y en China discuten incumbencias de un proyecto futuro que podría convertirla en potencia del fútbol en diez años.

Así como en la vida, en el deporte, el éxito no ocurre “de la noche a la mañana”. El éxito deportivo es una construcción que lleva tiempo: que requiere de una atención enfocada en un objetivo y un abordaje amplio e interdisciplinario, que va desde adquirir nuevas habilidades técnicas hasta la maduración física y cognitiva de los atletas.

Los manotazos de ahogado y los cambios de último momento pueden ser un recurso eficaz en el corto plazo, para salir de un atolladero, pero atentan contra el desarrollo de cualquier proyecto sustentable. El deporte argentino y el deporte chino, por sus últimas noticias y debates públicos, muestran las diferencias sobre a qué nivel están dando sus discusiones.

Después de varias opiniones cruzadas, presiones institucionales y reuniones fallidas, finalmente el comité ejecutivo de la Superliga aprobó, sobre la hora, la modificación en el sistema de descensos para el próximo campeonato que comienza en unos pocos días.

Tres equipos perderán la categoría a fin del campeonato y no cuatro, como estaba estipulado, dejando a la siguiente temporada con un número impar de participantes (23) y condicionando hasta la 2022/23, el surgimiento de un torneo convencional de veinte equipos, como ocurre en las grandes Ligas del mundo. Por una cuestión de derechos económicos y de exposición, dejar de pertenecer a la Superliga es una pérdida sustancial para las arcas de cualquier institución deportiva.

A nivel selecciones, el panorama no es muy distinto en cuanto a imprevisibilidad. En las vísperas del torneo sub23 correspondiente a los Juegos Panamericanos de Lima 2019, no estaba claro con que jugadores contaría el entrenador Fernando Batista.

Los futbolistas se fueron bajando  por distintos compromisos o las instituciones los fueron bajando. La gerencia de Selecciones Nacionales elevó un informe al Tribunal de Disciplina Deportiva de la AFA contra Vélez Sarsfield por no haber cedido a Matías Vargas, Nicolás Domínguez y Francisco Ortega. Se especula sobre qué ocurrirá con Boca, River, Racing e Independiente que también negaron sus futbolistas. El entrenador terminó dando la lista a último momento, con muchas bajas y poco tiempo de trabajo.

En otras disciplinas del deporte argentino pero también vinculado a los Juegos Panamericanos y los descensos de categoría, después de muchos comentarios y cabildeos eleccionarios, se pospuso hasta fin de año la modificación del sistema de becas de clasificación que excluiría del aporte a los deportistas que no obtuviesen marca en Lima 2019.

Unos días antes, un titánico informe de Ernesto Rodríguez III, Federico Teijeiro y Pablo Torres Barthe en Ephectosports desmenuzó el legado de los Juegos Olímpicos Juveniles Buenos Aires 2018 y las condiciones actuales de esos proyectos de deportistas que no tienen un futuro claro. No hay que ser muy ducho para darse cuenta que por una cuestión económica y de desarrollo, dejar de percibir la beca, para cualquier deportista amateur de alto rendimiento, es un inconveniente colosal.

Así como el deporte argentino discute gastos y pérdida de derechos, en China discuten incumbencias de un proyecto futuro. Los deseos del presidente del Partido Comunista Xi Jinping posicionaron al fútbol en la agenda. El país asiático, junto con un ambicioso cambio de currícula educativa, construyó y reformó más de 30.000 canchas en escuelas primarias y secundarias entre 2015 y 2018.

Ahora, mientras apunta a sumar el dictado de la materia “fútbol” en 3000 jardines de infantes durante el ciclo lectivo 2019/20, discute sobre las incumbencias del master plan que sentó las bases y objetivos para tener un equipo masculino campeón del mundo en el 2050.

Wang Dengfeng, hombre fuerte del ministerio de educación chino, tuvo que salir a hablar con la prensa para explicar porque doscientos directores de jardín de infantes y otros tantos maestros están siendo capacitados por una delegación de la England Football Association. “La educación escolar en el fútbol es la base para que podamos realizar el sueño de impulsar las fortunas futbolísticas de China”, justificó hace unos días.

Del otro lado de la vereda, Liu Dongfeng, profesor de la escuela de Economía y Gestión de la Universidad del Deporte de Shanghai, sostuvo que la campaña impulsada por el gobierno era ineficaz y cargada de un formalismo ineficiente, porque China aún no tiene una ética deportiva mundial. Que había que trabajar en otros campos porque, cuando hay una inspección del gobierno, las escuelas mienten y crean una fachada de una práctica que no dan.

“El hecho de que haya tantas escuelas con fútbol bajo la presión del gobierno no funciona. Al menos por ahora, maestros y padres, le dan más importancia a los estudios académicos de los estudiantes que al ejercicio físico. Hay que trabajar de manera más integral», sostuvo Liu.

Al mismo tiempo que el estado y la universidad discuten presupuestos y políticas públicas en torno al deporte y la educación, la prensa china dio a conocer una noticia que configura un combo perfecto, algo que cualquier país desearía tener.

El gigante Alibaba, un actor privado poderosísimo de la economía china, confirmó que invertirá en la próxima década un monto cercano a los 150 millones de dólares para el desarrollo del fútbol femenino. Jack Ma, el creador del emporio, había visitado a la delegación en los Juegos Asiáticos de Indonesia 2018, donde terminaron como subcampeones, y ahora justo después que los resultados no fueran los mejores en la Copa del Mundo de Francia 2019, como forma de apoyo externo, decidió realizar la donación que no tiene precedentes en la historia del deporte mundial.

Formalizada la semana pasada en la Asociación China de Fútbol, configura un circulo virtuoso Estado-Empresa en torno al desarrollo deportivo y demuestra hasta qué punto China se comprometió, particularmente, con el fútbol.

La noticia pasó sin pena ni gloria en la Argentina. Tampoco podía esperarse algo diferente. Porque salvo contadas excepciones, de políticas públicas de fomento deportivo en el largo plazo, no tenemos mucho para hablar.

Es mejor ponerse en cuero en televisión y discutir sobre si la nueva incorporación está excedida o no en peso. Tal vez, dentro de diez años cuando China sea potencia en fútbol y nosotros cada vez tengamos menos y menos jugadores en la élite, nos demos cuenta del engaño.

Mientras tanto, sigamos siendo creativos, resolviéndolo a último momento, “mostrando el lomo” y atándolo con alambre.

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