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08/09/2019

Ellas compiten, ellos deciden

Custodiadas. La selección femenina de fútbol, Pignatiello, Pareto y Las Leonas. Chiqui Tapia, presidente de AFA, y Gerardo Werthein, de COA. //NA

Por Ignacio Damiani y Ezequiel Coria| A pesar del avance feminista en todos los ámbitos, el poder real en el deporte lo conservan los hombres.

«La industria de los deportes permite a los hombres tener una carrera plena. Pero si una mujer atleta decide tener un bebé, esa industria la margina incluso cuando está en su mejor etapa”, con estas palabras, la atleta olímpica norteamericana Alysia Montaño (bronce en los 800 metros de los Mundiales de Moscú 2013) salió a responderle a la empresa Nike cuando esta decidió congelar su contrato luego de quedar embarazada.

Hasta el año pasado, la firma global penalizaba a las atletas que se embarazaban. Dejó de hacerlo, entre otros motivos, porque una de sus deportistas fetiche, la multicampeona Serena Williams, denunció la maniobra de la empresa. Desde entonces, decidió reorientar su enfoque.

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El caso, paradigmático a nivel mundial, en la Argentina prácticamente ni siquiera es materia de debate ya que el poder del deporte es ejercido por hombres. Las mujeres casi que no tienen puestos de conducción ni de administración, y su voz en las comisiones directivas es minoritaria. Desde la Asociación del Fútbol Argentino, una de las industrias más potentes del deporte nacional, hasta la última dirección a escala federal se encuentra bajo el mando de los varones.

Por caso, la AFA obtura la posibilidad de que una mujer arbitre e imparta justicia en la Primera División, lo que no solo significa un avance cultural, sino que impide la apertura de fuentes laborales donde solo los varones disponen de ese privilegio. El fútbol de Primera División tiene 24 clubes: solo una mujer es presidenta: la obstetra Lucia Barbuto, de Banfield.

Mónica Santino, actual entrenadora del equipo de fútbol femenino La Nuestra de la Villa 31, precisa que “si bien cambiar la AFA es como cambiar el Vaticano, la lucha feminista es insoslayable. Estamos construyendo nuevos desafíos, como por ejemplo ubicar a más mujeres en las comisiones directivas de los clubes y extenderlos a otras federaciones deportivas. Las instituciones deportivas deben comprender que la perspectiva de género llega a renovar, a dar aire, agregar diversidad y disidencia. El feminismo es una base de acción política, donde las jugadoras y los jugadores deben ser los protagonistas, porque son la mano de obra de esta industria del espectáculo”.

En las federaciones deportivas que nuclea el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), de las 58 actividades nucleadas solamente tres (5%) son presididas –bajo la misma federación (FASA)– por una mujer, Magdalena Kast, a cargo del tridente Escalada, Sky y Snowboard, en un consejo directivo compuesto exclusivamente por una quincena de hombres. En tanto, Boxeo (FAB), Squash (AASR), Béisbol (LMB), Ciclismo BMX y de Montaña, Rugby (UAR) y Básquet (CABB), por citar algunos casos testigo, no tienen presencia femenina en toda su dirigencia; mientras que en Remo (AARA), Canotaje (FAC), Patín (CAP), Pentathlon, Golf (AAG), Lucha (FALA), Ciclismo de Pista y Ruta, Surf (ASA) y Taekwondo (CAT) tienen una sola representante femenina.

Curiosamente, Las Leonas, a pesar de que dieron peleas internas dentro de la Confederación Argentina de Hockey (CAH) y que se mantienen en la elite del deporte mundial de forma sostenida desde hace años, están conducidas por Miguel Angel Grasso y tienen solo el 20% de cupo femenino: 5 entre 24 dirigentes.

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¿Qué ocurre con el Poder Legislativo? Los presidentes de las comisiones de Deportes del Senado y Diputados de la Nación pertenecen a la órbita masculina: el ex piloto de TC, Julio Catalán Magni, y el ex motonauta Daniel Scioli. En la Cámara alta, de 17 integrantes, siete son legisladoras, ocupando recién el tercer espacio Ana María Ianni como secretaria; mientras que en la Cámara baja aparece en el cuarto escalón la diputada Mayda Cresto, también como secretaria, en una comisión de treinta diputados, de los cuales nueve son mujeres (27%).

¿Habrá mejores noticias si se observa el estado de paridad de género en las provincias? Pues, no. Si se observa la composición de las secretarías o direcciones de deportes a nivel nacional, casi todas son presididas por hombres: 21 de 24. A excepción de Mendoza –Elizabeth Crescitelli–, Río Negro –Martha Vélez– y San Luis –Cintia Ramírez–. Curioso el caso de la Agencia Córdoba Deportes, que es presidida por Medardo Ligorria, a pesar de los logros de la medallista olímpica en Natación (bronce Atenas 2004) Georgina Bardach, quien ejerce como número dos de la agencia.

¿Qué sucede con la mesa directiva del Comité Olímpico Argentino? Está compuesta por 11 dirigentes que preside el empresario Gerardo Werthein. En esa mesa de alto rendimiento solo encuentra espacio en la grilla Alicia Masoni de Morea, abogada y escribana vinculada al mundo agropecuario e inmobiliario, quien ejerce como vicepresidenta. El COA no tuvo empacho en reconocer en su web oficial que  “es la primera y única  mujer en haber ocupado el cargo de presidente del COA, en el periodo 2008-2009”. Los avances en materia de género son nimios: el primer Encuentro de Mujeres en el Deporte se celebró recién este año, por una iniciativa de la Comisión Mujer en el Deporte del COA. El primer textual de la gacetilla de comunicación sobre la actividad que emitió la institución era de un hombre.

En suma, de 164 lugares de decisión tomados como muestra para este análisis, solo 24 tienen presencia femenina (15%). Si se desglosa ese número sin tomar en cuenta los lugares que efectivamente tienen el poder de la toma de decisiones y se excluye a las 16 legisladoras nacionales que participan en las comisiones de Deportes –ya que solo son representantes de una comisión legislativa–, la cifra se reduce a 8: es decir, un 7% de presencia femenina en lugares de poder real.

Una ley que no se respeta

Ni la Agencia Nacional de Deportes, ni la Ciudad Autónoma, ni la provincia de Buenos Aires, ni ninguna jurisdicción del país desarrollan políticas de género específicas, a pesar de que en octubre de 2015 se sancionó una nueva Ley del  Deporte (27.202).

La normativa, entre otros fundamentos, impulsaba “la igualdad de oportunidades de la mujer” y le otorgaba un cupo mínimo de 20% de participación de las mujeres en las comisiones directivas de las entidades deportivas (artículo 20 bis).

El presidente Mauricio Macri derogó la normativa a través de un DNU (Decreto 92/2019) y conformó la Agencia del Deporte Nacional –ADN– transfiriéndole el manejo “del Programa Nacional de Empoderamiento de la Mujer en el Deporte, para garantizar la  igualdad, participación, inclusión, acceso y representación de las mujeres en todos los ámbitos y a todos los niveles de la comunidad deportiva, tales como: atletas, practicantes, gestoras, dirigentes, entrenadoras, técnicas, árbitras, juezas”. Este programa, debía crearse a fines de 2015 tras la sanción de la Ley 27.201 que conformaba el Ente Nacional de Desarrollo Deportivo (Enaded) y la AUH en el deporte. Actualmente, la ADN difunde la ejecución de ocho programas pero ninguno contempla cuestiones de género, empoderamiento o diversidad.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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