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28/09/2019

Árbitros: lo que falla es el sistema

Andrés Merlos amonesta a Marcelo Gallardo por protestar una jugada / Télam.

Designaciones discrecionales, internas entre sindicatos, una nueva camada y falta de capacitación técnica. Criticas, adentro y afuera.

Uno de los árbitros más importantes de la Superliga asegura que el problema es “estructural”. Que más allá de las polémicas –que siempre vuelven y que siempre volverán–, las fallas arbitrales pueden explicarse en el marco de un sistema que no está funcionando.

El sistema es el que cualquiera puede leer en el sitio web de la AFA, pero se resume en pocas áreas o funciones: la comisión de árbitros, las designaciones para los partidos, la escuela y la dirección de formación arbitral.

El director nacional del arbitraje, Federico Beligoy, aparece, según quien hable, como parte del problema o como parte de la solución: su llegada como máxima autoridad de los referís en AFA generó diferentes reacciones que se fueron profundizando con los meses y los años.

El punto cúlmine llegó en junio de este año, cuando el titular del Sindicato de Arbitros Deportivos de la República Argentina (Sadra), Guillermo Marconi, presentó una denuncia en la Justicia por el supuesto arreglo de árbitros. Fue tras la sentada en protesta de San Jorge de Tucumán en la final contra Alvarado, en Mar del Plata. La causa la lleva el Juzgado Criminal y Correccional 60 a cargo del doctor Luis Schelgel, en la fiscalía 62 del doctor Ariel Yapur.

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A Alvarado no le tengo miedo. Lo que sí temo es por el árbitro que designó el Consejo Federal”, había dicho unos días antes de ese partido Marcelo Sáez, uno de los directivos del club tucumano. Sáez, quizá sin saberlo, explicitaba el método con el que se eligen los árbitros en las categorías de Ascenso: lejos de una designación colegiada, se nombran de manera discrecional.

Marconi y Beligoy están enfrentados. Mientras que Marconi lidera el Sadra, Beligoy está en los dos lados del mostrador: además de conducir  en AFA, es el secretario general de la Asociación Argentina de Arbitros (AAA). Sadra casi no tiene referís dirigiendo en la Superliga. Es una de las consecuencias de una guerra que se desarrolla pero que casi nadie ve o sabe que existe. Es lo que está detrás de los partidos que se ven por televisión. O lo que merodea en el inconsciente de los árbitros.

Calidad. Pensar que los errores arbitrales se deben a internas políticas sería demasiado forzado. Pero todos coinciden en que tienen que ver con una cuestión técnica de una nueva generación que asoma.

Hernán Mastrángelo, el árbitro al que Maradona le teledirigió críticas por un penal cobrado en Talleres-Gimnasia, es parte de esa nueva camada. Andrés Merlos (River-Vélez) y Mauro Vigliano (San Lorenzo-Boca), no. Ahí es donde talla lo otro, lo que no se acumula con los años: la calidad arbitral.

“Los árbitros van logrando personalidad, credibilidad. Y eso lo logran con la sumatoria de los partidos o de los años”, aclara Héctor Baldassi. “Hay un cambio de ciclo, se están yendo árbitros que tenían 10 o 12 años en Primera. Y ahora se ve falta de experiencia dentro del campo. Los errores están más expuestos”, subraya Luis Flores, periodista y árbitro. “La realidad es que, como pasa con los jugadores, los técnicos y los dirigentes, los referís se hacen buenos con el tiempo. Hay que tener un poco de paciencia y comprensión”, pide Daniel Ferreiro, vocero de Claudio “Chiqui” Tapia y dirigente histórico de Nueva Chicago.

El miércoles, unos días después del fin de semana polémico en la Superliga, hubo otro hecho que llamó la atención: las incendiarias declaraciones del presidente de Agropecuario, Bernardo Grobocopatel, contra el árbitro Lucas Comesaña por un penal que le dio a Barracas Central.

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Me llamaron de dos teléfonos anónimos diciéndome que íbamos a perder hoy con Barracas. Lo que vi hoy en la cancha fue alevoso”, afirmó Grobocopatel. “Bernardo tuvo una actitud desacertada. Por su posición económica quizá no viene a las reuniones de la categoría, no debe considerar a los demás dirigentes como pares. Se comporta como un niño rico caprichoso”, le dice a PERFIL Ferreiro.

Desde adentro de AFA, un ex árbitro asegura que los errores siempre se pueden encuadrar de dos maneras: se interpreta mal una cuestión reglamentaria o se valora mal una situación de juego. “Los árbitros son autocríticos. Saben que se equivocaron. Ahora, a través de las imágenes, no hay mucho margen para la discusión”, comenta. Y admite que tanto Merlos como Vigliano y Mastrángelo reconocieron esta semana sus errores. Algo que, tarde o temprano, volverá a suceder.

Con pararlos no se arregla nada

Anibal Hay

Si bien es cierto que se cometieron muchísimos errores en la última fecha, esto no es algo nuevo. Es un problema que lleva más de una década y, sinceramente, no creo que tenga fondo. No es algo que sucede solo a nivel del referato argentino, pasa en todas partes.

Tienen mucho que ver los cambios introducidos por la FIFA en las reglas del referato mundial, donde, erróneamente, se busca darle más relevancia al estado físico que a la formación técnica de los árbitros, algo con lo que no concuerdo en absoluto. Este error conceptual ha hecho que llegara a los primeros niveles gente que no está capacitada como debería estarlo, y que nos encontremos, más que con errores, con horrores que son convalidados.

A los árbitros hay que ir formándolos y moldeándolos como si fueran arcilla para que a la hora de arbitrar cometan los menores errores posibles. El árbitro de laboratorio es muy diferente al de la cancha, sobre todo a las del fútbol argentino, que es el más difícil del mundo. Acá le damos demasiada importancia al árbitro. Aunque ahora se profundizó, siempre fue moneda corriente escuchar sospechas de los dirigentes: si el error los favorece no dicen nada, pero si se sienten perjudicados salen con los tapones de punta a decir todo tipo de barbaridades contra el árbitro. En la UEFA los árbitros se equivocan y todos colaboran, pero acá todos buscan hacer leña del árbol caído para sacar ventaja.

Aunque a veces es bueno que se los pare para cuidar su salud mental, con pararlos solamente no se arregla nada. Si se mandan una macana, el día lunes deberían ser citados en el predio que la AFA tiene en Ezeiza para, primero, hacerles ver los errores y, después, explicarles cómo hacer para no volver a repetirlos. Ahí está la clave para que los errores vayan disminuyendo, aunque nunca van a desaparecer porque, antes que todo, los árbitros son seres humanos pasibles de equivocarse, como todos.

*Ex árbitro.

*Nota publicada en la edición impresa del diario Perfil del día 28 de septiembre

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