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22/11/2019

Fórmula 1: marcas, millones y automovilismo

Millonarios brasileros realizan el desfile y hasta corren, en el estadio José Carlos Pace de San Pablo.

Por María Ezcurra (*) | Un espectáculo que 70 años después de su creación, genera la mayor repercusión a nivel mundial, después del fútbol.

Una maquinaria colorida alimentada por cantidades enormes de adrenalina, alta precisión, decenas de marcas, show-business y sobre todo millones de dólares se pusieron en juego el domingo 17 de noviembre en el Grand Prix de San Pablo, la anteúltima fecha del Campeonato Mundial de Fórmula 1. Originariamente una antigua afición de amigos que se transformó en un negocio monumental: un espectáculo que 70 años después de su creación, genera la mayor repercusión a nivel mundial, después del fútbol.

Operado en la actualidad por el grupo estadounidense Liberty Media (que en materia deportes es dueña del equipo de béisbol de Los Atlanta Braves); los orígenes del circuito de fórmula 1 se remontan a la década del 50, poco tiempo después de la segunda guerra mundial, cuando la FIA (Federación Internacional del automóvil) organizó el primer campeonato mundial de pilotos.

Un negocio billonario en donde las marcas Premium pelean espacios de visibilidad, y que paga sueldos a sus corredores que llegan hasta los 42 millones de dólares; como es el caso del británico Lewis Hamilton, actual estrella de Mercedes Benz (ex Ferrari), que el domingo fue bajado del podio por un generar un incidente con su colega Alex Albón de la escudería Red Bull.

#ObrigadoSena. En este descomunal negocio, las cuentas se pagan, pero no con los tickets de entradas ni la venta del merchandising, sino principalmente con los derechos televisivos y publicitarios, celosamente resguardados. Además, se suman los acuerdos comerciales con decenas de marcas, las regalías que están dispuestas a pagar las ciudades organizadoras y por supuesto la venta de entradas que abonan los cientos de fanáticos que asisten desde todas partes del mundo a cada carrera.

Con el ensordecedor ruido de los motores de fondo, la cervecería Heineken rindió homenaje a los 25 años de la muerte del Ayrton Senna, con una campaña organizada por la mismísima familia del célebre corredor. #ObrigadoSenna, fue el canto que se escuchó sin cesar desde las tribunas repletas por enfervorizados seguidores, y el hashtag se viralizó en redes durante de todo el fin de semana de despliegue F1.

En el detrás de escena, Hamilton y Sebastián Vettel actual estrella de Ferrari, serán los únicos pilotos que recibirán a la prensa, a regañadientes. Con la mirada clavada en el piso, ambos pilotos esquivan el contacto humano pero, sobre todo, a cualquier oportunista que quiera “robar” una selfie. En un domingo para el olvido, el alemán sumo a su descontento, el choque de su máquina con la de Charles Leclerc, compañero de escudería que los dejaría a ambos fuera de juego. En los pasillos, la rivalidad entre ello es evidente.

Il Cavallino Rampante. A pesar de la mala racha de Ferrari, que lleva 11 años sin ganar el campeonato de F1, Il Cavallino Rampante hace honor a su fama de ser objeto de deseo. Son cientos de fanáticos los que despliegan banderas desde las tribunas. Incluso, horas antes del Gran Premio, dos centenares de millonarios brasileros desfilaron por las calles de San Pablo con sus Ferraris, para luego “correr” en el Autódromo José Carlos Pace. Claro, las más de 200 Ferrari participantes no lo hacen porque sí: es parte del Show Ferrari, quien cobra un fee a los dueños de estos vehículos para que, por un rato, sean parte de la maquinaria.

La escudería además realiza un despliegue épico tras bastidores. Sus colores no pasan desapercibidos. La venta de merchandising y recuerdos se agota en apenas unas horas. Conseguir un pequeño escudito es casi tarea imposible. El primer puesto del domingo fue para Max Verstappen (Red Bull) pero fue el jovencísimo Pierre Gasly (Toro Rosso) quien festejo hasta últimas horas de la tarde con una fiesta (Música Electrónica incluida) hasta que el sol cayó: claro, era su primer podio.

(*) Autora del libro “Comunicar el Lujo: una aproximación al Marketing de la Exclusividad.

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