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01/12/2019

El día que Macri y Alberto operaron por el sillón de AFA

Un papelón difícil de olvidar en AFA. //Marcelo Silvestro

El presidente electo era el jefe de campaña oculto de Luis Segura, al que también apoyó el primer mandatario para que pierda Tinelli.

Hace cuatro años, cuando Mauricio Macri empezaba a diseñar su gobierno luego de ganarle el ballottage a Daniel Scioli, la AFA protagonizaba un papelón inolvidable: una elección con 75 dirigentes para elegir a su nuevo presidente que terminó 38 a 38. Aunque casi nadie lo recuerda, en aquel tiempo, ese nicho de poder que es el fútbol ofreció una paradoja: Macri y Alberto Fernández trabajaron, por distintos canales y de distintas maneras, para que Luis Segura le ganara a Marcelo Tinelli y éste se quedara sin su máximo anhelo: gobernar el fútbol argentino y proyectar así su carrera política, algo que cuatro años más tarde intentará retomar desde la presidencia de San Lorenzo.

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Enfrentado al kirchnerismo y sin demasiadas pretensiones en la arena que lo había tenido como jefe de Gabinete entre 2003 y 2008, Alberto volcó su experiencia como consultor de Segura durante todos esos meses de roscas intensas. El expresidente de Argentinos lo consideraba su jefe de campaña en las sombras, un cargo que para el afuera ejercía su hijo, Luis Alberto Segura. 

“Siempre traía ejemplos de la estrategia que habían desarrollado con Néstor en 2003”, le recuerda a PERFIL Luis Alberto, alejado del fútbol, dedicado exclusivamente a sus negocios en droguerías y farmacias, y feliz porque su amigo será el presidente de la Argentina a partir del 10 de diciembre, una historia que él escuchó como posibilidad durante una cena en su casa, en mayo de 2018. Ahí, Alberto Fernández contó que había vuelto a hablar con Cristina Fernández y soltó que algunos dirigentes decían que tenía que ser el candidato de la unidad peronista. Un comentario que nadie tomó con demasiada seriedad, pero que un año y medio después se cumplió.    

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Métodos. En aquellos días de disputa por la AFA, Alberto puso a disposición de Segura un equipo de campaña y le pedía que ensayara con él las variantes para convencer a los dirigentes que aún no le garantizaban su voto para la elección que se hizo en Ezeiza, el 3 de diciembre de 2015. “Si me convences a mí, vas a poder convencer al resto”, le decía Alberto a Segura, a quien le creó una plataforma web –algo que sorprendió al tinellismo, que siempre encuadró a Segura con las formas más rudimentarias del grondonismo– y le aseguró un trato benévolo en algunos medios importantes a los que Alberto siempre tuvo llegada.   

Puentes. Alberto siempre buscó construir una alianza con Tinelli. Nunca lo confrontó, pero sí intentó persuadirlo para que se bajara: le decía que no era su momento. Hábil en buscar analogías históricas, afirmaba que Segura debía ser un presidente de transición como lo fue Adolfo Suárez luego del franquismo en España, y que el empresario y conductor televisivo debía llegar después para convertirse en el Felipe González del fútbol argentino: el restaurador tras los 35 años de Julio Grondona en el banquillo de Viamonte 1366. Tinelli siempre lo escuchaba, pero nunca se bajó.

Del otro lado, con el poder absoluto que le daba su triunfo en el ballottage y a días de asumir en la Casa Rosada, Macri también movió sus fichas para garantizar el triunfo de Segura. En rigor, Macri no quería que ganara Segura, pero mucho menos quería que ganara Tinelli, al que siempre sintió un posible rival que no debía dejar crecer. “Le jugó muy fuerte y desleal. Por eso Marcelo nunca se lo perdonó”, le asegura a este diario el presidente de un club que en aquel tiempo conducía la campaña de Tinelli. Y agrega: “Si Scioli era presidente, ganábamos 50 a 25. Era avasallante. Pero Macri alineó a la ex SIDE, a Moyano, a Angelici. A Todos”. La historia, más allá de la rosca, los abrazos y las traiciones, terminó como todos saben: con un papelón que nadie olvida. 

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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