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05/01/2020

Maldita abstinencia

Vacio. El Minella, en Mar del Plata, fue escenario de clásicos veraniegos. //CEDOC

Esta época del año para los futboleros es tremenda. Las vacaciones son lindas pero hay un vacío que es imposible de llenar con otras cosas.

Esta época del año para los futboleros es tremenda. Sí, las vacaciones son lindas, comemos rico en las Fiestas, pasamos tiempo en familia, descansamos después de un año complicado y los más afortunados hasta pueden hacerse una escapadita a la Costa para desconectar del laburo y las obligaciones. Pero algo nos falta, nosotros sabemos que hay un vacío que es imposible de llenar con otras cosas. Y aunque para muchos seamos unos quejosos insoportables, sólo nosotros podemos entender lo desolador que resulta entrar a Promiedos y que aparezca ese temible cartel: SIN PARTIDOS.

También sabemos que aunque cobren en una semana lo que nosotros en 10 años, los jugadores necesitan un descanso. Pero van a tener que inventar algo para que este periodo se haga más llevadero, porque con tal de olvidarnos aunque sea por un rato de que todavía nos faltan varios días hasta que la pelotita vuelva a rodar, empezamos a armar planes ridículos que sólo puede justificar la abstinencia. Nos parece una buena idea ir a pasear con 38 grados por el Barrio Chino o el Puerto de Frutos, los únicos dos lugares de todo Buenos Aires que en enero siguen teniendo dos millones de personas por cuadra. O buscamos resguardo en un Shopping minado de niños exaltados por las vacaciones, subidos a esos animalitos motorizados que los convierten en asesinos en potencia.

Y cuando nos damos cuenta de que es mejor quedarse en casa, nos enfrentamos a la tele con la ilusión de encontrar un partido perdido por algún país remoto, pero ni eso. Entonces nos conformamos con dejar SportsCenter que te pasa mil repeticiones en loop de los goles de la Liga de Mozambique, o ponemos los especiales de Lavecchia desde el ‘95 hasta ahora, en busca de una buena murra, de los goles del Chino Recoba y de los lujos de Ronaldinho que ya vimos tres millones de veces. Todo vale.

Hay que reconocer que a veces nos salvan las ligas de Europa que para muchos en invierno son un plan B, pero en estos momentos un Manchester City contra Port Vale de la cuarta categoría, por la tercera ronda de la FA Cup, es la mejor propuesta del siglo. Sin dudas, si juega el Barcelona de Messi nos levanta la semana. Y si no, no nos queda otra que poner los noticieros deportivos y consumir todo el humo del mercado de pases para ver quién se va a sumar a nuestro equipo. Obvio que primero suena Mbappé y después llega el 10 de algún equipo del Ascenso.

Y así es como terminamos extrañando el partido del viernes a la noche entre dos que pelean por entrar a la Sudamericana, o el del lunes entre algún equipo del Gran Buenos Aires y otro del Interior que no tienen ningún tipo de rivalidad entre sí. Sabrán entender que no queda lindo que una periodista haga nombres en estos casos, pero a todos se nos vienen un par de ejemplos a la cabeza. Y ahí nos lamentamos por habernos quejado y juramos nunca más insultar al aire cuando el único plan sea ver un 0-0 un sábado lluvioso de agosto.

En algún momento por lo menos había buenos Torneos de Verano (¡llegamos a tener tres Superclásicos!), pero parece que fue hace una eternidad. Ahora las pretemporadas son más cortas y nadie se quiere exponer a debilitarse antes de tiempo. Un Racing – Independiente en Mar del Plata sería un notición para todos menos para Beccacece y Pusineri. Por eso nos tenemos que conformar con que nuestro equipo se enfrente a un combinado medio improvisado de la zona donde se está poniendo a punto o a algún rival extranjero medio pelo.

Igual, seamos sinceros, tampoco es que antes veíamos partidazos inolvidables en pleno enero. La mayoría eran un embole, con todos los jugadores duros por la pretemporada. Eran insoportables hasta para ellos mismos, pero nosotros los vivíamos como si fueran una semifinal de Champions.

En fin, son semanas difíciles que cada uno atraviesa como puede. A aprovechar alguna pileta, a disfrutar de nuestros amigos, de nuestras parejas, de nuestros hijos, y a seguir buscando excusas para no morir de aburrimiento. Mientras tanto, esperemos que se consuman rápido los días para volver a comentar lo bien que anda el pibe que debutó en el partido más intrascendente de la fecha.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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