viernes 23 de febrero del 2024
Bielsa a Uruguay

Bielsa, la modernidad, el recambio generacional y el afecto

El "Loco" se presentó en la selección uruguaya y, fiel a su estilo, dejó un sinfín de definiciones.

Marcelo Bielsa llegó a Montevideo con seis colaboradores y como pasa siempre con el entrenador rosarino, revolucionó el país.

Su contrato hasta 2026 marca un retorno a ciertas dinámicas que el Loco supo cultivar en sus períodos al frente de selecciones nacionales: Argentina (1998 – 2004) y Chile (2007 -2011) pero había desestimado con sus más de diez años dirigiendo equipos europeos es España (Athletic Club), Francia (Lille y Olympique de Marsella) e Inglaterra (Leeds United).   

En la conferencia, sobre su visión futura, dijo lo siguiente. “Una cosa es la ilusión, otra es la toma de conciencia. Hay países que si toman conciencia de su poderío, de su potencial, construyen en base a una ilusión. Hay otros países que la toma de conciencia los autoriza a pensar en lo máximo y no es una ilusión sino una realidad y hay países que combinan las dos cosas que tienen recursos antecedentes y que a esos recursos y eso antecedentes, los potencia la fantasía. Creo que Uruguay es del grupo del medio: puede fantasear y tiene con qué alimentar esa fantasía.

Quien no se entusiasma con ver una celeste que progresivamente vaya tomando la fisonomía dinámica y de ataque de los equipos de Marcelo, sin perder la garra charrúa tan idiosincrática para el uruguayo. 

Al momento de definir su trabajo e idea de juego, afirmó:  “Imponer un estilo o una forma de jugar, es la combinación entre las intenciones del entrenador, las posibilidades de los jugadores de concretar la propuesta del DT y el tiempo necesario de desarrollo para que la conjugación de esos elementos cristalice. Eso es muy difícil de medirlo. Por lo cual, los entrenadores si hay algo que no pueden hacer es actuar diferenciándose de lo que piensan. Ser sincero es inherente a la seducción de proponer y de que el otro acepte. Entonces si usted me dice si yo voy a actuar de acuerdo a lo que siento y yo pienso sí.” 

Lo cual habilita a pensar que en el mediano plazo se verá un fuerte recambio generacional en la selección de Uruguay, más teniendo en cuenta los elogios que brindó al trabajo de los juveniles en el último sudamericano Sub 20.  “La condición no es ser joven, sino ser el mejor. Los jugadores acceden a un lugar si son mejores que los aquellos a los que desplazan.” dijo y me cautivo.

Bielsa Uruguay

Sobre el paso del tiempo y el impacto que genera en su profesión, se confesó:  “El fútbol me ofrece la posibilidad de trabajar con gente que tiene 20 o 30 años menos que yo: evitan que imponga ideas antiguas y permiten que asomen a ideas nuevas. Si usted me pregunta si hay algo de lo actual que rechazo porque no conozco y no domino, le diría que no. Algunas cosas las rechazo porque las considero no superadoras. Como soy polemista y me gusta perder las polémicas, más que ganarlas, cuando hay algo de lo novedoso que rechazo me someto a la discusión y convenzo al otro o soy convencido. Luego actúo en consecuencia.”

Por esa mentalidad abierta, Bielsa siempre fue un avanzado a su época y en mi caso lo experimenté en carne propia y  me beneficié de ello. Allá por el año 2000, cuando Julio Cesar Falcioni decide no contar más conmigo en Velez y terminó dirimiendo con el club como irme con el pase en mi poder, tenía que conseguir material de video donde pudiese mostrar lo que jugaba.

Por ese entonces, no es como hoy que hay streaming de partidos y data por todos lados. Un amigo del club, al que no voy a deschabar me dijo: “Pasa por el cuartito que dejó Bielsa (había dirigido a Vélez hasta mediados del 98) y fíjate porque seguro hay un montón de partidos y tiene que haber videos tuyos.” Dicho y hecho, cuando abrí la puerta de la habitación, el lugar rebalsaba de VHS todos rotulados de diferente manera y listos para ser copiados y poder armarme un hermoso compacto. 

A modo de cierre queda su reflexión de vida: “Ya estoy un poco cansado de esas discusiones sobre lo que significa ser exitoso o no serlo. Me asumo más vinculado con el fracaso que con el éxito pero los seres humanos lo que queremos es ser queridos. No hay ser humano que no luche por despertar afecto y, en el fútbol, el afecto se consigue instalando en la memoria colectiva un recuerdo inolvidable. Y eso, de la única manera que se consigue, es ganando”

Ojala le vaya muy bien, Marcelo. 

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