Boca tiene una ventaja para defender en el Morumbí, pero también un problema que, en otro contexto, cualquier entrenador quisiera tener: Arruabarrena recuperó jugadores y ahora debe decidir si devolverles la titularidad o sostener a los que aprovecharon su oportunidad.
El Xeneize llega a la revancha ante San Pablo después de ganarle 3-1 a Central Córdoba con una formación alternativa. Ese partido sirvió para darle descanso a varios habituales titulares, pero también para que algunos nombres mostraran que pueden ser opciones reales. Al mismo tiempo, Álvaro Montero, Milton Delgado y Malcom Braida volvieron a estar disponibles, luego de superar sus respectivos inconvenientes.
La primera decisión parece estar bastante clara bajo los tres palos. Montero volverá al arco después de haberse ausentado ante Central Córdoba por el viaje a Colombia tras el fallecimiento de su abuela. En el mediocampo, en cambio, aparece una de las principales decisiones del Vasco: Milton Delgado está recuperado y tiene grandes chances de regresar desde el arranque.
Y ahí aparece el verdadero dilema: ¿se sostiene lo que funcionó en los últimos partidos o se vuelve a la estructura que Arruabarrena eligió para los partidos importantes?
La tendencia del entrenador es apostar por su equipo de confianza. La formación que se perfila para jugar en Brasil tiene a Montero; Lozano, Di Lollo, Herrera y Blanco; Ascacíbar, Paredes y Delgado; Velasco, Leonel Flores y Merentiel.
El regreso de Delgado modificaría un mediocampo que ante Central Córdoba tuvo otras características. Su recuperación le devuelve al Vasco una pieza que conoce perfectamente la idea del equipo y que puede aportar equilibrio junto a Leandro Paredes y Santiago Ascacíbar.
Pero la pregunta también puede trasladarse a otros sectores. Malcom Braida volvió a estar disponible, aunque su regreso no necesariamente implica que tenga que recuperar inmediatamente un lugar entre los titulares. En una serie cerrada, con Boca arriba 1-0, también pesa la química que mostró el equipo que viene jugando y la posibilidad de no modificar demasiado una estructura que ya está aceitada.
La situación es diferente a la de un partido del torneo local. En Brasil, Boca necesita interpretar los momentos. Tiene una ventaja mínima, sabe que San Pablo tendrá que asumir riesgos y necesita un equipo capaz de soportar la presión del Morumbí sin resignar la posibilidad de atacar. El propio Arruabarrena ya anticipó que buscará jugar el partido y no limitarse exclusivamente a defender la ventaja.
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