Periodista
Desde la llegada de Eduardo Coudet a River, hace exactamente 9 partidos, el equipo ganó 7, empató 1, perdió 1, anotó 15 goles y recibió 4. Está segundo en la tabla anual, se clasificó a los Playoffs —probablemente con chances de definir de local— y lidera su grupo en la Copa Sudamericana. El panorama parece inmejorable si se observa desde el inicio de la temporada.
Pero lo que en cualquier club es un mérito, en River se revisa, se discute y se le “cuenta las costillas”, y por eso surgen dudas porque el equipo “juega tan mal como antes”, un valor agregado que no se negocia. Coudet lo sabe, pero les avisó a todos que hace lo que puede… y lanzó la bomba: "llegué a Vietnam". Las razones de esa comparación son variadas y las detectó rápido. No fue casual que haya dicho hace poco: “No pensé que nos iba a costar tanto”.
Un plantel heredado sin margen de maniobra
Coudet no tuvo opción de recambio al llegar. La incorporación de Tobías Ramírez fue más una iniciativa de mercado de oportunidad que una elección del DT. Su verdadera influencia en refuerzos se verá en el mercado de invierno (junio-julio).
Plantel corto y sin variantes
En su círculo íntimo reconoció que varios jugadores carecen de reemplazo: Sebastián Driussi, Fausto Vera y Aníbal Moreno. La mala suerte quiso que dos de ellos se lesionaran en un momento crucial —especialmente antes del Superclásico—. De los 13 jugadores en los que pensaba, hoy tiene menos. Moreno es quien más minutos lleva en el año, incluso bajo Coudet. Castaño, su intento de alternativa, salió en el entretiempo contra Carabobo… y ese capítulo parece cerrado.Demasiada disparidad generacional
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El fin de semana, 8 de los suplentes tenían menos de 20 años. Tras el Superclásico, Coudet miró su banco y vio “lleno de pibes”. Por eso pidió que no hubiera murmullos con Ian Subiabre, muy utilizado por él, o con Juan Cruz Meza, a quienes debió cuidar en momentos complejos. En otro contexto, esos chicos no tendrían tanta responsabilidad.
Falta de personalidades fuertes
El recambio de líderes iniciado por Gallardo aún no encontró cauce. Armani está lesionado, Juanfer Quintero juega poco y volvió a lesionarse, Lucas Martínez Quarta nunca fue líder, Acuña no es un jugador del club y Montiel tampoco tiene ese perfil. Como dijo alguien en River: “Si en otro momento, Paredes festejaba el gol como lo festejó, hubiera habido otras reacciones… lo mismo en la jugada del penal que no cobraron”.
Todas estas razones hacen suponer a Coudet algo que ya confesó en público: “Jugamos como podemos”, “bastante bien estamos si vemos desde donde venimos” y “había mucha negatividad por eso se fue el más ganador de la historia”, entre otras frases que dejaron sus conferencias. Quizá Vietnam haya sido demasiado, pero al menos al Coudet le sirvió para plantar bandera y meterse en la conversación pública de los hinchas de River que siguen pretendiendo que el equipo juegue bien.
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