Lionel Messi ya no tiene nada más que demostrar en el fútbol, su carrera llena de récords, títulos y goles espectaculares habla por sí misma pero desde muy chico lo persigue el estigma de no poder coronar todo eso con la gloria en la Selección aunque estuvo realmente muy cerca, apenas a unos pocos centímetros. Esa pequeña distancia a la que pasó su zurdazo cruzado en la final ante Alemania cuando recién comenzaba el segundo tiempo y el partido estaba igualado.
Pasaron casi seis años y todavía le debe doler al rosarino y como para meter el dedo en la herida todavía abierta este sábado convirtió unos de sus cuatro goles ente Eibar en una jugada verdaderamente muy similar aunque claro está que el contexto del partido y el arquero rival son muy distintos.
Fue el segundo de Leo y del Barcelona en la goleada por 5-0 sobre el Eibar en el Camp Nou que lo tuvo como gran protagonista con un nuevo póker para cortar una racha sin convertir que ya llevaba cuatro juegos. Messi recibió una pared de Arturo Vidal, entró al área con pelota dominada, la cruzó y la puso pegada al palo, esta vez del lado de adentro.
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