domingo 21 de julio del 2024
Copa Libertadores

Romero el principal responsable de la clasificación de Boca

Con un brillante Chiquito Romero bajo los tres palos, el conjunto Xeneize volvió a instalarse en la definición continental.

Sin duda alguna, el 2023 será un año muy recordado por todos los aficionados de Boca Juniors y los motivos son bastante lógicos. El equipo conducido por Almirón volvió hacerse grande en Brasil y logró dejar en el camino al encopetado Palmeiras de Abel Ferreira para instalarse en la final de la Copa Libertadores de América.

Ahora el sueño se hace mucho más grande y el próximo 4 de noviembre en el mítico Maracaná, el Azul y Oro deberá demostrar sus ambiciones por obtener la tan anhelada séptima corona ante un Fluminense que también quiere festejar y que ha demostrado convertirse en un oponente al que deberán analizar con cuidado.

Si les confieso, hay algo que me deja bastante preocupado y no quiero con esto dejar de reconocer el enorme trabajo que ha tenido Sergio Romero en este torneo. Chiquito regresó a la Argentina para marcar diferencias y realmente lo ha conseguido. En este escenario el ex Manchester United se convirtió en la carta salvadora de un equipo que en unos tramos convence y en otros momentos decepciona.

En esta misma línea considero que el plantel boquense transita por un antes y un después. Durante su participación en el certamen internacional, Boca no cosechó resultados brillantes, o mejor dicho, diferenciales a los de sus oponentes.  Es más, le costó jugar las instancias definitivas y durante su actual participación en condición de visitante solo logró anotar tres goles. Una cifra bastante llamativa.

Otro detalle para agregar es que en instancias previas a la semifinal, Nacional de Uruguay y Racing Club pudieron complicarlo. Pero en la definición desde los penales apareció su arquero, una ficha clave y responsable de su andar en el plano copero.

Romero se convirtió en el premio para ese alumno que está salvando el año por lo justo, porque aún no ha demostrado un nivel de juego atractivo en conjunto con la idea táctica de un entrenador que en Sao Paulo ratificó que se le complica bastante dirigir al equipo con cambios sorpresivos y tal vez improvisados.

En la fase semifinal y ante un duro rival como lo fue el Palmeiras, el plantel de Jorge cambió el chip y logró robarse las miradas tras su juego en La Bombonera. La situación se repitió durante el primer tiempo disputado en el Allianz Parque, pero a treinta minutos del final del compromiso en suelo brasilero la pesadilla estuvo tocando la puerta del equipo argentino que volvió a dejarle responsabilidad al futbolista que cuida los palos para así ratificar la clasificación a la final.

Mis intenciones en ese sentido no son las de apagar la fiesta que en realidad la merece el mundo Boca. Solamente pretendo hacer un llamado de atención totalmente necesario.

Es urgente que el equipo sea consciente de la instancia que han logrado alcanzar para que pueda conmemorar esos planteles aguerridos en el campo que anteriormente hicieron historia. Esto debe hacerse lo más rapido posible y más que todo por que solo queda un último partido en donde no pueden equivocarse.

El rival de enfrente y según lo percibido en los últimos encuentros seguramente no le perdonará la vida al cuadro de Almirón. Ellos tienen a Germán Cano, una ficha muy peligrosa y contundente y en este sentido otros equipos del continente ya padecieron su efectividad.

 

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