Está claro que Diego Maradona llegó al ascenso del fútbol mexicano para generar una revolución, si no nadie se explica porqué se transmiten para distintas partes del mundo partidos de la segunda categoría, y mucho menos con una cámara exclusiva que lo sigue durante los 90 minutos.
Y si las miradas están posadas sobre él, Diego juega para las cámaras hasta a veces sin darse cuenta, le alcanza con ser como es para que se genere la grieta entre los que lo aman e idolatran y los que no lo pueden ni ver. Pero está acostumbrado a eso y nada va a impedir su show.
Cuando Dorados no podía quebrar a Leones Negros y el tiempo apremiaba, se lo vio a Maradona pedir el el VAR por una supuesta mano pero el problema es que no aplica en el fútbol mexicano.
Ya con la victoria agónica consumada, Diego festejó con extrema alegría como en sus mejores días con el Napoli o la Selección Argentina. Primero en la cancha se unió a sus jugadores para celebrar junto a la hinchada y ya en el vestuario sacó a relucir otra de sus pasiones y bailó descontrolado.
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