El partido de vuelta entre Talleres de Córdoba y San Pablo, de la serie por la segunda fase de la Copa Libertadores, previa a los grupos, tuvo su peor imagen a los 34 minutos del primer tiempo: una patada voladora y mucha sangre.
Everton, futbolista del conjunto paulista que lleva el 22 en su espalda, intentó disputar una pelota con dos adversarios y levantó la pierna mucho más de lo normal. Enzo Díaz, mediocampista aguerrido de la T, no dudó en ir a buscar la pelota y recibió los tapones de su rival directamente en el rostro.
Aún sabiendo lo que había provocado en su colega, Everton protestó airadamente la sanción del árbitro Roddy Zambrano: roja directa sin necesidad de explicación alguna. Mientras tanto, el arquero Guido Herrera pedía desesperadamente el ingreso de los médicos.
Luego de ser atendido y vendado, con la visión obstaculizada por la tela, Díaz reingresó al campo de juego y completó el partido que terminó 0-0.
Los cordobeses venían de doblegar al paulistas hace una semana 2-0 con goles de Juan Ramírez y Tomás Pochettino, en el partido de ida disputado en Argentina, y este miércoles, en un juego trabado, hizo lo necesario para mantener el resultado y hacerse con el pase, luego de 17 años de su única participación en el torneo.
Los argentinos, dirigidos por Juan Pablo Vojvoda, ahora se enfrentarán con Palestino de Chile en busca de un lugar en la fase de grupos de la prestigiosa competición de la Conmebol.
CV
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