Además del Mundial, en Sudáfrica también se desarrolla el Congreso de la FIFA, entidad que tiene como vicepresidente a Julio Grondona.
442 se cruzó con el titular de AFA en medio del Mandela Square, el paseo comercial donde está el lujoso hotel Michelangelo, bunker de las máximas autoridades del fútbol mundial.
Allí, Don Julio, quien estuvo en los últimos días en el centro de una tormenta debido a la presencia de los barrabravas argentinos en la Copa del Mundo, afirmó que fue él quien mandó a quitarles 400 entradas para los partidos.
-Grondona, soy periodista de 442, quería hacerle una preguntas sobre el Mundial…
-No hijo, no estoy hablando con nadie.
-Pero era sólo para preguntarle por cómo ve al equipo…
-Sabés qué pasa, que allá se está diciendo cualquier cosa, por eso le saqué las 400 entradas a esos pelotudos.
-Es sólo para saber cómo ve al equipo, a Diego, nada más…
-Mirá, si vos fueras mi hijo y me dijeras ‘Papá, no hablés más que acá escriben cualquiera’, ¿vos hablarías? Después mi hijo se enoja conmigo.
Enseguida, uno de sus colaboradores intermedió en la charla de manera tajante: “Pibe, no está hablando con nadie”.
En silencio, vestido de chaleco y pantalón color té con leche, Grondona se despidió con un suave apretón de manos y continuó con un andar cansino hacia la recepción del Michelangelo.
Está enojado por todo lo que se dice y se escribe sobre su supuesto vínculo con los barras, pero se lo nota tranquilo por haber ordenado que no se deje entrar a ninguno de los supuesto “hinchas” que llegaron a Sudáfrica.




Juan M. Del Potro
Mikhail Youzhny
Roger Federer
Radek Stepanek





En el Mundial de Alemania se podían comprar entradas en la recepción del hotel donde se alojaba Grondona. Allí uno se encontraba con el susodicho y algunos asistentes. Los asistente se encargaban de que nadie se acerque demasiado al jefe (sentado en un sillón) y ellos vendían las entradas hasta minutos antes del comienzo de cada partido.
No es tan difícil comprobarlo y hacer una linda nota al respecto.